HECHICERA
Poeta recién llegado
MI MEJOR AMIGA…
Entre copas de alcohol,
su amiga la inducía
a probar unas pastillas
que decía la llevarían al paraíso
de la felicidad.
Su amiga tenía muchas pastillas de colores
en su bolso,
cuando se escucharon las sirenas sonar;
todos se asustaron.
La madre, sin saber
dónde estaba su hija,
pedía a Dios que la cuidara
insistentemente.
Pero las sirenas de las patrullas
llegaron al bar donde su hija estaba.
La joven, preocupada, no sabía qué hacer.
En su mente, pedía que su madre
estuviera con ella,
mientras la policía encontraba el bolso
de su amiga y le preguntaban
de inmediato:
—¿De quién es este bolso?
Ella, con la mirada asustada y nerviosa,
se quedó callada,
cuando su amiga, sin titubear, respondió:
—Es de ella.
No podía creerlo;
su mejor amiga era su enemiga,
mentía para liberarse
de lo que era su culpa.
Pero los ruegos de la madre
fueron escuchados por Dios.
De repente, un policía encubierto
salió a la defensa de la joven:
—No, capitán, el bolso es de la otra señorita;
la joven solo se estaba divirtiendo.
Ella quedó liberada;
en segundos se le cayeron
las vendas de los ojos.
Pensó...
"Cuánta razón tenía mi madre en sus palabras,
que mi amiga era en realidad mi enemiga,
ya que las amigas siempre desean lo mejor
y jamás quieren vernos mal."
Las mejores amigas...
¿una en un millón será?
¿En realidad lo será?
Es difícil de encontrar,
más las palabras de su madre siempre fueron la realidad,
y es la única que no te querrá ver mal.
Siempre te amará,
pero jamás la querrás escuchar,
sin saber que ella es
y por siempre tu mejor amiga será.
A veces tu confidente,
sobre todo tu madre,
que siempre te amará.
Entre copas de alcohol,
su amiga la inducía
a probar unas pastillas
que decía la llevarían al paraíso
de la felicidad.
Su amiga tenía muchas pastillas de colores
en su bolso,
cuando se escucharon las sirenas sonar;
todos se asustaron.
La madre, sin saber
dónde estaba su hija,
pedía a Dios que la cuidara
insistentemente.
Pero las sirenas de las patrullas
llegaron al bar donde su hija estaba.
La joven, preocupada, no sabía qué hacer.
En su mente, pedía que su madre
estuviera con ella,
mientras la policía encontraba el bolso
de su amiga y le preguntaban
de inmediato:
—¿De quién es este bolso?
Ella, con la mirada asustada y nerviosa,
se quedó callada,
cuando su amiga, sin titubear, respondió:
—Es de ella.
No podía creerlo;
su mejor amiga era su enemiga,
mentía para liberarse
de lo que era su culpa.
Pero los ruegos de la madre
fueron escuchados por Dios.
De repente, un policía encubierto
salió a la defensa de la joven:
—No, capitán, el bolso es de la otra señorita;
la joven solo se estaba divirtiendo.
Ella quedó liberada;
en segundos se le cayeron
las vendas de los ojos.
Pensó...
"Cuánta razón tenía mi madre en sus palabras,
que mi amiga era en realidad mi enemiga,
ya que las amigas siempre desean lo mejor
y jamás quieren vernos mal."
Las mejores amigas...
¿una en un millón será?
¿En realidad lo será?
Es difícil de encontrar,
más las palabras de su madre siempre fueron la realidad,
y es la única que no te querrá ver mal.
Siempre te amará,
pero jamás la querrás escuchar,
sin saber que ella es
y por siempre tu mejor amiga será.
A veces tu confidente,
sobre todo tu madre,
que siempre te amará.