Las flores mas bellas
las puso hoy mi hija
en la mesa
y en mi alma.
Con un ramo de helechos
ciclamen y cinerarias,
llego hoy a la casa.
Su cara transparente
dejaba entrever
satisfacción y alegría
mezclados con una sonrisa
tan luminosa,
como un día de sol en Sevilla.
Los ojos de mi niña,
miel de color,
asoman a su rostro
como bombillitas,
en una navidad de infancia.
Ha veces, su silencio,
es mas expresivo que sus palabras.
Su mirada
absorbe todos los movimientos de la casa,
todas las conversaciones.
Por eso
su corazón le duele
en las tardes largas.
Mece en sus piernas a la gata
con paciencia imanta
y lee
bajo la luz de la ventana
con cara de niña
y olor a manzana.
las puso hoy mi hija
en la mesa
y en mi alma.
Con un ramo de helechos
ciclamen y cinerarias,
llego hoy a la casa.
Su cara transparente
dejaba entrever
satisfacción y alegría
mezclados con una sonrisa
tan luminosa,
como un día de sol en Sevilla.
Los ojos de mi niña,
miel de color,
asoman a su rostro
como bombillitas,
en una navidad de infancia.
Ha veces, su silencio,
es mas expresivo que sus palabras.
Su mirada
absorbe todos los movimientos de la casa,
todas las conversaciones.
Por eso
su corazón le duele
en las tardes largas.
Mece en sus piernas a la gata
con paciencia imanta
y lee
bajo la luz de la ventana
con cara de niña
y olor a manzana.