Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te di la voz que emerge en mi garganta
afónica por darse a quemarropa;
te di el licor amargo de mi copa,
licor que sabe a verso y solivianta.
Me diste el escalón que me agiganta,
regalo del misterio que te arropa;
me diste más que piel bajo esta ropa
que envuelve esta miseria sacrosanta.
El darnos se ha hecho pacto consentido:
el alma por mi parte ya la tienes
a cambio en mi esternón te he recibido.
Me diste lo que habita entre mis sienes
-el sitio donde busco tu latido
las noches cuando herido me sostienes-.
afónica por darse a quemarropa;
te di el licor amargo de mi copa,
licor que sabe a verso y solivianta.
Me diste el escalón que me agiganta,
regalo del misterio que te arropa;
me diste más que piel bajo esta ropa
que envuelve esta miseria sacrosanta.
El darnos se ha hecho pacto consentido:
el alma por mi parte ya la tienes
a cambio en mi esternón te he recibido.
Me diste lo que habita entre mis sienes
-el sitio donde busco tu latido
las noches cuando herido me sostienes-.