MI ROSTRO
Amores, Dioses y muerte,
deberes que debo hacer,
mutaciones en mi carne desnuda;
he cambiado para hacerme hombre,
dejé atrás mi corazón de niño
ahora tengo una armadura de acero,
misiones que debo cumplir,
placeres a lo largo del camino
y un destino entuerto
y un vago aliento
que me ha dejado el cansancio,
la sed de los frutos prohibidos,
de amores no correspondidos
y sueños rotos
por la simple realidad de las cosas
y la volátil felicidad
que se evapora con solo tocarla,
se disipa en el aire,
se esparce a lo largo y ancho de mi cuerpo
pero no la puedo tocar.
Empuño la espada, las armas,
percibo el olor a sangre,
el tiempo avanza y todo igual
aunque parezca cambiar;
me muevo sigilosamente
espero ver al enemigo,
sin pensar que soy yo mismo a quien temo,
si saber que soy yo el enemigo;
estudio su forma, sus pasos,
las marcas que dejan sus huellas;
he llegado al final de la espera
y nadie me espera al llegar;
solo ciudades vacías
se ven en el horizonte,
miles de rostros sin vida,
miles de vidas perdidas;
alguien me roza al pasar
miro en su cara la muerte,
miro en la muerte mi rostro,
miro en mi rostro mi mente.
Amores, Dioses y muerte,
deberes que debo hacer,
mutaciones en mi carne desnuda;
he cambiado para hacerme hombre,
dejé atrás mi corazón de niño
ahora tengo una armadura de acero,
misiones que debo cumplir,
placeres a lo largo del camino
y un destino entuerto
y un vago aliento
que me ha dejado el cansancio,
la sed de los frutos prohibidos,
de amores no correspondidos
y sueños rotos
por la simple realidad de las cosas
y la volátil felicidad
que se evapora con solo tocarla,
se disipa en el aire,
se esparce a lo largo y ancho de mi cuerpo
pero no la puedo tocar.
Empuño la espada, las armas,
percibo el olor a sangre,
el tiempo avanza y todo igual
aunque parezca cambiar;
me muevo sigilosamente
espero ver al enemigo,
sin pensar que soy yo mismo a quien temo,
si saber que soy yo el enemigo;
estudio su forma, sus pasos,
las marcas que dejan sus huellas;
he llegado al final de la espera
y nadie me espera al llegar;
solo ciudades vacías
se ven en el horizonte,
miles de rostros sin vida,
miles de vidas perdidas;
alguien me roza al pasar
miro en su cara la muerte,
miro en la muerte mi rostro,
miro en mi rostro mi mente.