José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hoy estoy solo
el jarrón no tiene flores
la chimenea no está encendida
los muros vacíos de cortinas
me dicen que tienen frío.
Enciendo la chimenea
oigo el latido del tronco
el gemir de la leña
con esta esta luz oscura
porque el sol
se ha ido de paseo,
con sus hermanas las nubes
Todo calmo, húmedo
un clic del metal de la chimenea
que cruje de dolor ante el rojizo calor
una espera tensa, en un mundo muerto.
Hay lenguas de fuego
que quieren escaparse
por la oquedad de la chimenea ,
otras apenas suben un palmo del leño.
Tendido en mi sofá veo las horas pasar
sólo, sin amor, sin candidez en mi rostro.
ando como perro herido, buscando un dueño
que me consuele y no hallo
más que silencio.
Mis ojos doloridos de tanto trabajar
en una pantalla de destellos malignos
no quieren parar porque ven mi alma hundida
y quieren enderezar este entuerto
en el que me hallo sumido.
Mi salón espera la candidez,
la alegría y la dulzura que otrora vivía.
buceando en muebles antiguos
donde se esconden las melodías de la felicidad.
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