Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
Miasma
He de admitirlo:
Tengo dos caras.
No cara y Cruz, como las monedas, no.
Dos caras.
Me dije:
¿Qué demonios?
¿Por qué no ayudar a toda esta chusma con mis elevadas nociones metafísicas?
Pero ese día nunca llegó.
En verdad, son todos unos ineptos.
Y yo, un déspota despotricador.
Mi mano derecha, para ser más exactos.
Ahora, dado que mis conocimientos no me han hecho ni rico ni pudiente, he llegado a la conclusión más peligrosa para el hombre -a mí me importa un carajo dónde acabe este saco de huesos-:
He de admitirlo:
Tengo dos caras.
No cara y Cruz, como las monedas, no.
Dos caras.
Me dije:
¿Qué demonios?
¿Por qué no ayudar a toda esta chusma con mis elevadas nociones metafísicas?
Pero ese día nunca llegó.
En verdad, son todos unos ineptos.
Y yo, un déspota despotricador.
Mi mano derecha, para ser más exactos.
Ahora, dado que mis conocimientos no me han hecho ni rico ni pudiente, he llegado a la conclusión más peligrosa para el hombre -a mí me importa un carajo dónde acabe este saco de huesos-: