Miedo de amar.

Birbiloke

Poeta adicto al portal
Ese hijo rebelado
negado
mostrase su pena en llamas
el adiós del gesto
el ademán del viento
el saludo del invite
al reencuentro huracanado.


Su dulce sonrisa
de muerte
forjaba barrotes
del rostro amado.


Esa flor huidiza, esquiva
cautiva del verde prado,
atolondraba al polvo del camino
un poco de recuerdo
cobijo de la casa
que le dió su aliento
un beso de silencio.
 
Gracias Évano por tu comentario, el placer es mio y agradecido estoy poder leer tus relatos cortos tan ingeniosos y divertidos. Un abrazo grande.
 
Gracias Danie por tu presencia, el placer es mio poder leer tus poemas intensos, inmensos que rozan todas las cuerdas vitales de los sentimientos. Y te dejan con la boca abierta diciendo ah! no puede ser tanto de tanto,sentir. Un abrazo grande sin desperdiciar el espacio.
 
Ese hijo rebelado
negado
mostrase su pena en llamas
el adiós del gesto
el ademán del viento
el saludo del invite
al reencuentro huracanado.


Su dulce sonrisa
de muerte
forjaba barrotes
del rostro amado.


Esa flor huidiza, esquiva
cautiva del verde prado,
atolondraba al polvo del camino
un poco de recuerdo
cobijo de la casa
que le dió su aliento
un beso de silencio.

Intensas letras nos compartes! llenas de melancolia!

Un saludo!!
 
Ese hijo rebelado
negado
mostrase su pena en llamas
el adiós del gesto
el ademán del viento
el saludo del invite
al reencuentro huracanado.


Su dulce sonrisa
de muerte
forjaba barrotes
del rostro amado.


Esa flor huidiza, esquiva
cautiva del verde prado,
atolondraba al polvo del camino
un poco de recuerdo
cobijo de la casa
que le dió su aliento
un beso de silencio.
Travesia dolorosa en una poesia de entrega
y secuencias emocionales que llevan al encanto
supremo. bellissimo. luzyabsenta
 
Ese hijo rebelado
negado
mostrase su pena en llamas
el adiós del gesto
el ademán del viento
el saludo del invite
al reencuentro huracanado.


Su dulce sonrisa
de muerte
forjaba barrotes
del rostro amado.


Esa flor huidiza, esquiva
cautiva del verde prado,
atolondraba al polvo del camino
un poco de recuerdo
cobijo de la casa
que le dió su aliento
un beso de silencio.
El miedo a veces congela nuestro corazón, besos amigo
 
Ese hijo rebelado
negado
mostrase su pena en llamas
el adiós del gesto
el ademán del viento
el saludo del invite
al reencuentro huracanado.


Su dulce sonrisa
de muerte
forjaba barrotes
del rostro amado.


Esa flor huidiza, esquiva
cautiva del verde prado,
atolondraba al polvo del camino
un poco de recuerdo
cobijo de la casa
que le dió su aliento
un beso de silencio.
Con miedo o sin él estas condenado a padecerlo. Saludos cordiales para ti, Birbiloke.
 

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