Ramiro Gonzalo Balcaza
Poeta recién llegado
Mientras una mano sube y señala recurrente al cielo,
los pies se clavan en la tierra, la mirada selecciona
y dispuesta a seguir el ritmo del crepúsculo,
las rodillas están en el barro, los dedos dibujan nubes,
y buscan tantas y miles de hermosas formas,
que ni la propia retina puede comprender,
el iris es un espejo del alma, y la pupila un reflejo del deseo,
pero mientras más se esconde el sol, más se extrañan los ocasos,
el existencialismo se multiplica como los cabellos de un bohemio.
los pies se clavan en la tierra, la mirada selecciona
y dispuesta a seguir el ritmo del crepúsculo,
las rodillas están en el barro, los dedos dibujan nubes,
y buscan tantas y miles de hermosas formas,
que ni la propia retina puede comprender,
el iris es un espejo del alma, y la pupila un reflejo del deseo,
pero mientras más se esconde el sol, más se extrañan los ocasos,
el existencialismo se multiplica como los cabellos de un bohemio.
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