Mientras duermes
Mientras Rosaura dormía, Sergio la miraba , su pasión era ¡tan grande!, difícil contenerse pensó. Pero la vio tan bella, así dormida le parecía mucho más joven , más dócil . Hubiera querido despertarla a besos , sentirla junto a su pecho , amarla. Sabía de la confusión emocional que ella vivía, tendría que esperar a que viviera su duelo, a que pusiera en orden sus pensamientos y sus emociones . El tendría que contener su amor , si no lo hacía llevaba el riesgo de perderla para siempre, y no quería eso, esperaría , esperaría lo que le quedara de vida si fuera preciso, pero perderla no
Mientras Rosaura dormía, Sergio reflexionó . Cuando pensaba que ya no volvería a encontrar el amor la conoció , cuando menos pensó era ya su amiga , pero estaba consciente que le servía de confidente, y aceptó ese papel pensando en que podría conquistarla, ganársela con sus atenciones, con su amor, con su poesía
Recordó como esa noche Rosaura llegó a su departamento, y después de caer en una crisis emocional , se recostó en el sofá de su sala hasta quedar dormida. Sergio se preparó un café y encendió un cigarrillo . Al verla así tan plácidamente dormida y bella no pudo más que desearla y antes de cometer una imprudencia tomó un papel y una pluma y escribió unos versos que jamás le mostró.
Un año después de la muerte de su amigo poeta , ella encontró dentro del libro aquel que olvidó en su departamento y que más tarde recuperó, una hoja con unos versos . Abrió la hoja y en voz alta los leyó:
Mientras duermes
Podría ser hasta infame,
quizá capaz de todo,
pero de darte un beso
ahorita que sublimas mi embeleso,
creo que no hay modo.
Podría ser hasta cruel
seguramente,
por la emoción que da tener tu piel,
al tenerte al alcance de mis dientes,
pero tu sueño sabe contener
de mis besos el fuego tan ardiente.
Te contemplo al dormir
y suavemente
mi impulso se domina tiernamente
al verte sonreír,
entregada al sopor tan dulcemente,
que no sería capaz de proferir
lo mínimo que atente
contra esa paz
tan cálida e inocente
que me controla a mí
mientras tú duermes.
Al terminar de leer las lágrimas corrían por las mejillas de Rosaura. Extrañó su voz tan cálida y protectora , pero le sorprendió lo que acababa de leer , nunca imaginó lo que él vivía mientras ella tomaba el vuelo a su nueva vida.
Rosalinda Manjarrez.
Mientras Rosaura dormía, Sergio la miraba , su pasión era ¡tan grande!, difícil contenerse pensó. Pero la vio tan bella, así dormida le parecía mucho más joven , más dócil . Hubiera querido despertarla a besos , sentirla junto a su pecho , amarla. Sabía de la confusión emocional que ella vivía, tendría que esperar a que viviera su duelo, a que pusiera en orden sus pensamientos y sus emociones . El tendría que contener su amor , si no lo hacía llevaba el riesgo de perderla para siempre, y no quería eso, esperaría , esperaría lo que le quedara de vida si fuera preciso, pero perderla no
Mientras Rosaura dormía, Sergio reflexionó . Cuando pensaba que ya no volvería a encontrar el amor la conoció , cuando menos pensó era ya su amiga , pero estaba consciente que le servía de confidente, y aceptó ese papel pensando en que podría conquistarla, ganársela con sus atenciones, con su amor, con su poesía
Recordó como esa noche Rosaura llegó a su departamento, y después de caer en una crisis emocional , se recostó en el sofá de su sala hasta quedar dormida. Sergio se preparó un café y encendió un cigarrillo . Al verla así tan plácidamente dormida y bella no pudo más que desearla y antes de cometer una imprudencia tomó un papel y una pluma y escribió unos versos que jamás le mostró.
Un año después de la muerte de su amigo poeta , ella encontró dentro del libro aquel que olvidó en su departamento y que más tarde recuperó, una hoja con unos versos . Abrió la hoja y en voz alta los leyó:
Mientras duermes
Podría ser hasta infame,
quizá capaz de todo,
pero de darte un beso
ahorita que sublimas mi embeleso,
creo que no hay modo.
Podría ser hasta cruel
seguramente,
por la emoción que da tener tu piel,
al tenerte al alcance de mis dientes,
pero tu sueño sabe contener
de mis besos el fuego tan ardiente.
Te contemplo al dormir
y suavemente
mi impulso se domina tiernamente
al verte sonreír,
entregada al sopor tan dulcemente,
que no sería capaz de proferir
lo mínimo que atente
contra esa paz
tan cálida e inocente
que me controla a mí
mientras tú duermes.
Al terminar de leer las lágrimas corrían por las mejillas de Rosaura. Extrañó su voz tan cálida y protectora , pero le sorprendió lo que acababa de leer , nunca imaginó lo que él vivía mientras ella tomaba el vuelo a su nueva vida.
Rosalinda Manjarrez.
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