laureano
Poeta que considera el portal su segunda casa
El sol vuela y el calor juega
mientras el mundo se mueve tranquilo
y nace un río de enredadera y colibrí.
Así pasa la mañana y vuelve la tarde,
para bailar tango, tomar whisky
y acariciarnos con hojas y flores.
Al final se asoma la noche
para cantar con la luna, las estrellas y las ranas
tras la sombra del agua de la pileta
que no para de crecer y de besar las alas del murciélago.