Troto
Pablo Romero Parada
Me estoy metiendo una cervecita que me sabe a pis.
Ya hace tiempo que no bebo pero el primer trago de la cerveza siempre me sabe bien.
Claro que no la terminaré.
Me recuerda a todo lo que bebía cuando salía con Iria.
A día de hoy pienso mucho en María,
pero todo el sufrimiento que he sentido con las chicas
ha sido un sufrimiento sucedáneo al que padecí tras Iria.
Lo recordé hace un rato justo antes
de levantarme de cama, ponerme un pijama que abrigue,
rehacer mi cama para que dé más gusto tumbarse en ella
y abrirme la cerveza.
Pero no solo recordé eso.
También recordé que el dolor que sentí tras mi ruptura con Iria
no tenía mucho que ver con Iria.
Si profundizo un poco
esa sensación me recuerda a mis padres,
y al profundizar un poco más
entiendo que solo tiene que ver conmigo.
Así me quedé solito tumbado en cama
sin pensar en ninguna cosa y sintiendo esa sensación
desapegada esta vez de Iria y de mi madre y de cualquier otra persona.
En lugar de fantasear con la idea de quedar con mis exs
empecé a darme cariño a mí.
No me masturbé porque acababa de hacerlo
pero sí mimándome.
O sea, bebiendo cerveza, tratándome como trataba a Iria
(en los momentos buenos) y entrando en el foro de realistas
que siempre es un placer prohibido.
Claro que esta sensación no durará mucho.
Mañana volveré a enfadarme solo pensando en mis exs
y en soñar que follo con ellas
incluso con algo de masoquismo
o con alguna historia de cuernos de por medio que le dé morbo.
Para esas cosas soy bastante imaginativo.
Luego volveré a buscar respuestas en terapeutas y libros sobre meditación tibetana
o con la práctica de la meditación tibetana
o buscando respuestas en el eneagrama.
Yo hago esas cosas desde hace tiempo y me van aliviando.
Estoy bastante comprometido con eso.
No me queda otro puto remedio que ponerme zen
porque llevo toda la vida
obsesionándome con las mujeres y follando poquísimo.
El alcoholismo salvaje en su día solo empeoró las cosas
y no he probado los antidepresivos ni la prostitución
pero no me cierro a nada.
Ya hace tiempo que no bebo pero el primer trago de la cerveza siempre me sabe bien.
Claro que no la terminaré.
Me recuerda a todo lo que bebía cuando salía con Iria.
A día de hoy pienso mucho en María,
pero todo el sufrimiento que he sentido con las chicas
ha sido un sufrimiento sucedáneo al que padecí tras Iria.
Lo recordé hace un rato justo antes
de levantarme de cama, ponerme un pijama que abrigue,
rehacer mi cama para que dé más gusto tumbarse en ella
y abrirme la cerveza.
Pero no solo recordé eso.
También recordé que el dolor que sentí tras mi ruptura con Iria
no tenía mucho que ver con Iria.
Si profundizo un poco
esa sensación me recuerda a mis padres,
y al profundizar un poco más
entiendo que solo tiene que ver conmigo.
Así me quedé solito tumbado en cama
sin pensar en ninguna cosa y sintiendo esa sensación
desapegada esta vez de Iria y de mi madre y de cualquier otra persona.
En lugar de fantasear con la idea de quedar con mis exs
empecé a darme cariño a mí.
No me masturbé porque acababa de hacerlo
pero sí mimándome.
O sea, bebiendo cerveza, tratándome como trataba a Iria
(en los momentos buenos) y entrando en el foro de realistas
que siempre es un placer prohibido.
Claro que esta sensación no durará mucho.
Mañana volveré a enfadarme solo pensando en mis exs
y en soñar que follo con ellas
incluso con algo de masoquismo
o con alguna historia de cuernos de por medio que le dé morbo.
Para esas cosas soy bastante imaginativo.
Luego volveré a buscar respuestas en terapeutas y libros sobre meditación tibetana
o con la práctica de la meditación tibetana
o buscando respuestas en el eneagrama.
Yo hago esas cosas desde hace tiempo y me van aliviando.
Estoy bastante comprometido con eso.
No me queda otro puto remedio que ponerme zen
porque llevo toda la vida
obsesionándome con las mujeres y follando poquísimo.
El alcoholismo salvaje en su día solo empeoró las cosas
y no he probado los antidepresivos ni la prostitución
pero no me cierro a nada.
Última edición: