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Poeta recién llegado
Es el minuto 0.
Los relojes contienen su pulso
y la Luna luce de acero.
Es el minuto o, el final, el comienzo
de un pájaro mutilado
que soño con volar.
Es el minuto 0,
duermo en él como se duerme
en la cuneta de un camino triste.
¡Qué lejos estoy de mi en este minuto tremendo!
Me miro en el espejo y no estoy,
mi sombra ha desaparecido,
el aire que respiro es viejo,
gastado, con aromas que fueron.
Que largo este minuto,
el minuto 0,
todos los oidos que mi voz conocía
se han ido de viaje
a la rutina de los minutos numerados.
Es el minuto 0, aquel
en que todo se para,
en que la muerte acecha,
telaraña iridiscente, trampa de colores.
Los relojes contienen su pulso
y la Luna luce de acero.
Es el minuto o, el final, el comienzo
de un pájaro mutilado
que soño con volar.
Es el minuto 0,
duermo en él como se duerme
en la cuneta de un camino triste.
¡Qué lejos estoy de mi en este minuto tremendo!
Me miro en el espejo y no estoy,
mi sombra ha desaparecido,
el aire que respiro es viejo,
gastado, con aromas que fueron.
Que largo este minuto,
el minuto 0,
todos los oidos que mi voz conocía
se han ido de viaje
a la rutina de los minutos numerados.
Es el minuto 0, aquel
en que todo se para,
en que la muerte acecha,
telaraña iridiscente, trampa de colores.
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