Agustín Sánchez
Poeta asiduo al portal
MIRAR TU CARA

Estoy aquí, mamá, sano y caliente,
del corazón notándote el latido.
¡Qué gusto da sentirse protegido
y dentro de tu seno ser simiente!
A veces te oigo hablarme dulcemente,
¿o es tu pensamiento el que he sentido?
Quizás, pero mamá, sólo te pido
que no hagas nunca caso de esa gente
que te ha recomendado disparates,
como que es conveniente que me mates
porque a un triste desecho me compara.
¿Verdad que no lo harás? Deja que viva
y el nido de tus brazos me reciba.
¡Mamá, quiero poder mirar tu cara!

AGUSTÍN

Estoy aquí, mamá, sano y caliente,
del corazón notándote el latido.
¡Qué gusto da sentirse protegido
y dentro de tu seno ser simiente!
A veces te oigo hablarme dulcemente,
¿o es tu pensamiento el que he sentido?
Quizás, pero mamá, sólo te pido
que no hagas nunca caso de esa gente
que te ha recomendado disparates,
como que es conveniente que me mates
porque a un triste desecho me compara.
¿Verdad que no lo harás? Deja que viva
y el nido de tus brazos me reciba.
¡Mamá, quiero poder mirar tu cara!

AGUSTÍN
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