Volveré a enredarme en las manos,
donde viven los clavos, que aguantan mi piel,
echa de raspajos, de poco trabajo, de mucha sed,
anidare donde mueren relojes,
donde nuestros nombres,no quieran volver,
a raspar las miradas,a levantar el ancla,
a vernos otra vez,
y desde tu vuelo, inasequible y inquieto,
se oye el silencio, de lo que no pudo ser,
que voy lapidando, a base de tiempo,
los rojizos ojos de mi amanecer,
que harto estoy de mirarme el ombligo,
que nunca he aprendido, a caer de pie,
a mirarte de lejos, a llorar por celos,
a perderte otra vez...
donde viven los clavos, que aguantan mi piel,
echa de raspajos, de poco trabajo, de mucha sed,
anidare donde mueren relojes,
donde nuestros nombres,no quieran volver,
a raspar las miradas,a levantar el ancla,
a vernos otra vez,
y desde tu vuelo, inasequible y inquieto,
se oye el silencio, de lo que no pudo ser,
que voy lapidando, a base de tiempo,
los rojizos ojos de mi amanecer,
que harto estoy de mirarme el ombligo,
que nunca he aprendido, a caer de pie,
a mirarte de lejos, a llorar por celos,
a perderte otra vez...