Lírico.
Exp..
Miré el recibo de la cuenta mía,
impreso raudo en mi local cajero;
y comencé a bramar cual sonajero
enloquecido en singular porfía.
Salíme a la calzada, y por la vía
logré esquivar un taxi; algún madero
reprendióme. Corrido y sin dinero,
me encaminé a un garito que me fía.
Con jarra de cerveza, reflexivo,
abrumado por números tan rojos,
pensé en mi situación desesperada.
Sentíme, entonces, más muerto que vivo,
y no hallé amigo en quien poner los ojos
que pagara el alquiler de mi morada.
impreso raudo en mi local cajero;
y comencé a bramar cual sonajero
enloquecido en singular porfía.
Salíme a la calzada, y por la vía
logré esquivar un taxi; algún madero
reprendióme. Corrido y sin dinero,
me encaminé a un garito que me fía.
Con jarra de cerveza, reflexivo,
abrumado por números tan rojos,
pensé en mi situación desesperada.
Sentíme, entonces, más muerto que vivo,
y no hallé amigo en quien poner los ojos
que pagara el alquiler de mi morada.
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