BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Eres mítico. En tu jaula
de metal, interviniendo
zonas aéreas de forjado
existencial. Derrumbas
a tu paso, cruentos mensajes
investigados por rameras
abotargadas. Sumisamente
oscureces los lamentos, miras
alrededor, trasmites secuencias
de luz invariable. Rosas quemadas
en los balcones, inundan tus ojos
con banderas de idéntica repulsión.
Sueños en las esquinas, ocupan
tu cráneo de metálica esquirla, fragmentos
que envanecen tus recuerdos sucesivos.
La luz, los dientes, el sueño, miradas
imparciales a través de las cuales, observas
un firmamento definitivo. Tumbas
la levedad del suelo, las hojas ramificadas,
los labios tan bellos en su bálsamo de arena.
Y un cuerpo, erosionado por el sedimento
de los pájaros, busca sus pétalos dorados
entre pólenes líquidos.
©
de metal, interviniendo
zonas aéreas de forjado
existencial. Derrumbas
a tu paso, cruentos mensajes
investigados por rameras
abotargadas. Sumisamente
oscureces los lamentos, miras
alrededor, trasmites secuencias
de luz invariable. Rosas quemadas
en los balcones, inundan tus ojos
con banderas de idéntica repulsión.
Sueños en las esquinas, ocupan
tu cráneo de metálica esquirla, fragmentos
que envanecen tus recuerdos sucesivos.
La luz, los dientes, el sueño, miradas
imparciales a través de las cuales, observas
un firmamento definitivo. Tumbas
la levedad del suelo, las hojas ramificadas,
los labios tan bellos en su bálsamo de arena.
Y un cuerpo, erosionado por el sedimento
de los pájaros, busca sus pétalos dorados
entre pólenes líquidos.
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