Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
Una soledad tan grande
invade esta habitación.
No hay nadie que me acompañe,
ni nadie en la distancia para estar.
Mis ojos solo ven la soledad
que se ha vertido triste.
Sólo puedo mirar a lo lejos,
al infinito donde se unen
las paredes calladas.
Volteo mi rostro en la almohada
de aquí para allá
y cierro mis ojos y los vuelvo abrir
para darme cuenta
que no ha pasado nada de tiempo,
pero mi soledad me traga por completo.
Tres lágrimas se me salen de los ojos
y una,
alcanzó a caer en funda de la almohada
mojando mi absurda suerte
y mi pesar.
Sentir que nadie te extraña es horrible,
vivir, que nadie te quede, es peor.
Y esta tercera lágrima que te escribo
es el testimonio claro
de cómo morir
sola.
invade esta habitación.
No hay nadie que me acompañe,
ni nadie en la distancia para estar.
Mis ojos solo ven la soledad
que se ha vertido triste.
Sólo puedo mirar a lo lejos,
al infinito donde se unen
las paredes calladas.
Volteo mi rostro en la almohada
de aquí para allá
y cierro mis ojos y los vuelvo abrir
para darme cuenta
que no ha pasado nada de tiempo,
pero mi soledad me traga por completo.
Tres lágrimas se me salen de los ojos
y una,
alcanzó a caer en funda de la almohada
mojando mi absurda suerte
y mi pesar.
Sentir que nadie te extraña es horrible,
vivir, que nadie te quede, es peor.
Y esta tercera lágrima que te escribo
es el testimonio claro
de cómo morir
sola.
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