Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
Mortaja divina,
acompañada de los hechizos,
que no serán más velos,
no serán mas excusas,
Cuando el mismo Hermes ha declinado,
al secreto de convertir la basura en oro,
el oro en almas y el alma en recintos,
que no se gobiernen por ningún Dios,
Maquiavélicas cuerdas,
que irrumpan las muñecas,
de las doncellas obcecadas,
y las putas tercas,
Con el ánimo de vencer,
la resistencia interna,
del corazón desgastado,
sangrante oído que susurra la muerte,
que no es una pena, solo una constante,
Recita pues mis versos,
que cargados de odio y veneno os dejo,
entre miles de noches de insomnio,
entre miles de noches lamentables,
Escucha el llamado de la hembra,
con virgo entre sus constelaciones,
con capricornio misterioso,
que enlace sus estrellas,
Que brillen esta noche para mí,
¡Dancen entre tormentos!
¡Dancen entre la calumnia propia!
¡Que difame lo etéreo y soberano!
¡Para mí nada es sagrado!
¡Para mí nada es oculto y bueno!
¡Solo la necedad de existir!
en un banal mundo corrupto,
Juzga con la vara,
que no serás recompensado,
que no serás castigado,
¡Ya bastante tengo que hacer!
¡Ocultar mi existencia entre sombras!
¡Hacerte creer que no existo!
¡Porque a un imbécil se le hizo divertido!
Que la llaga crezca,
con el desenfreno del silencio,
con la fuerza de un huracán,
y el reproche del águila,
Mensajes os he ocultado,
entre cadáveres podridos,
y al tiempo brillantes altares,
que surcan la Vía Láctea,
Para amamantar al caído,
para reconfortar al doliente,
¡Un demonio con forma humana!
perdido entre religiones absurdas,
y encontrando el sueño,
¡Que acabe de una vez el cantar!
¡Que no es el del Cid!
si no el mío propio... mi verdad,
sin vergüenza, sin pena...
Que viva el soneto,
entre versos,
que oculte mi rabia,
con esquema completo...
Que de todas formas,
de aquí no saldrás,
de aquí no vivirás suficiente,
entre mis uñas... descansen tus restos...
Sirviendo tú sangre,
para calmar mis dolores,
sirviendo tus restos,
para calmar mi hambre eterna,
Por saber como sentir,
por saber como llorar...
Piérdase ya la niebla,
que viva el siempre,
por toda la jodida eternidad,
Amén
L.V.
acompañada de los hechizos,
que no serán más velos,
no serán mas excusas,
Cuando el mismo Hermes ha declinado,
al secreto de convertir la basura en oro,
el oro en almas y el alma en recintos,
que no se gobiernen por ningún Dios,
Maquiavélicas cuerdas,
que irrumpan las muñecas,
de las doncellas obcecadas,
y las putas tercas,
Con el ánimo de vencer,
la resistencia interna,
del corazón desgastado,
sangrante oído que susurra la muerte,
que no es una pena, solo una constante,
Recita pues mis versos,
que cargados de odio y veneno os dejo,
entre miles de noches de insomnio,
entre miles de noches lamentables,
Escucha el llamado de la hembra,
con virgo entre sus constelaciones,
con capricornio misterioso,
que enlace sus estrellas,
Que brillen esta noche para mí,
¡Dancen entre tormentos!
¡Dancen entre la calumnia propia!
¡Que difame lo etéreo y soberano!
¡Para mí nada es sagrado!
¡Para mí nada es oculto y bueno!
¡Solo la necedad de existir!
en un banal mundo corrupto,
Juzga con la vara,
que no serás recompensado,
que no serás castigado,
¡Ya bastante tengo que hacer!
¡Ocultar mi existencia entre sombras!
¡Hacerte creer que no existo!
¡Porque a un imbécil se le hizo divertido!
Que la llaga crezca,
con el desenfreno del silencio,
con la fuerza de un huracán,
y el reproche del águila,
Mensajes os he ocultado,
entre cadáveres podridos,
y al tiempo brillantes altares,
que surcan la Vía Láctea,
Para amamantar al caído,
para reconfortar al doliente,
¡Un demonio con forma humana!
perdido entre religiones absurdas,
y encontrando el sueño,
¡Que acabe de una vez el cantar!
¡Que no es el del Cid!
si no el mío propio... mi verdad,
sin vergüenza, sin pena...
Que viva el soneto,
entre versos,
que oculte mi rabia,
con esquema completo...
Que de todas formas,
de aquí no saldrás,
de aquí no vivirás suficiente,
entre mis uñas... descansen tus restos...
Sirviendo tú sangre,
para calmar mis dolores,
sirviendo tus restos,
para calmar mi hambre eterna,
Por saber como sentir,
por saber como llorar...
Piérdase ya la niebla,
que viva el siempre,
por toda la jodida eternidad,
Amén
L.V.