EL ARPONERO DE LA TINTA
Poeta asiduo al portal
Mueren mis versos en el fieltro pero resucitan en la alfombra
No son mis versos
transpiro de un nocturno o de acuarelas,
ni tan siquiera, embrujo de las letras;
quizás fugaces luces en el cosmos
do habita la nostalgia y muerde el polvo
y se persigna el fonema o la palabra.
No son mis versos
un jeroglífico en un bajorrelieve,
ni una forma mágica en un papiro,
ni la voz augusta del poeta
que canta con sutil impronta
a la belleza.
No son mis versos
sonetos magistrales ni potentes
estrofas robadas al mistral
ni cacofonías que obnubilen
el criterio.
Mis versos son
apenas una gracia que intenta
merecer
el repudio o el aplauso
de una rugiente platea.
El escenario de la dicha,
el bosquejo de la forma,
la algarabía
¡No me pertenecen ¡
Por eso digo :
que mis versos mueren
en el fieltro y resucitan
en la alfombra. …
¡No soy Neruda ni Quevedo!
SOY ARPONERO DE LA TINTA
No son mis versos
transpiro de un nocturno o de acuarelas,
ni tan siquiera, embrujo de las letras;
quizás fugaces luces en el cosmos
do habita la nostalgia y muerde el polvo
y se persigna el fonema o la palabra.
No son mis versos
un jeroglífico en un bajorrelieve,
ni una forma mágica en un papiro,
ni la voz augusta del poeta
que canta con sutil impronta
a la belleza.
No son mis versos
sonetos magistrales ni potentes
estrofas robadas al mistral
ni cacofonías que obnubilen
el criterio.
Mis versos son
apenas una gracia que intenta
merecer
el repudio o el aplauso
de una rugiente platea.
El escenario de la dicha,
el bosquejo de la forma,
la algarabía
¡No me pertenecen ¡
Por eso digo :
que mis versos mueren
en el fieltro y resucitan
en la alfombra. …
¡No soy Neruda ni Quevedo!
SOY ARPONERO DE LA TINTA