Ad Libitum
Poeta recién llegado
Una mujer-río ha encauzado en mi cuerpo,
ha besado con la dulzura de su curso
las rocas más afiladas de mi alma,
las ha echado a rodar en su corriente
y ha pulido y limado de asperezas
el dolor de mis piedras.
Una mujer-río ha llenado mi miedo
de afluentes, de valles
y de ripisilva.
Una mujer arroyo,
una mujer torrente.
Ha tornado mi pecho
en el hogar de los peces.
¿Cómo explicarle a la ribera de su risa
que a pesar de mi atracción imposible
a la melodía del agua y sus paisajes
y a pesar de mis treinta y a pesar de mis branquias
quiero y no puedo lanzarme sin miedo a su caudal
porque arrastro un pasado que está hecho de tierra
y nunca fue una opción aprender a nadar?
ha besado con la dulzura de su curso
las rocas más afiladas de mi alma,
las ha echado a rodar en su corriente
y ha pulido y limado de asperezas
el dolor de mis piedras.
Una mujer-río ha llenado mi miedo
de afluentes, de valles
y de ripisilva.
Una mujer arroyo,
una mujer torrente.
Ha tornado mi pecho
en el hogar de los peces.
¿Cómo explicarle a la ribera de su risa
que a pesar de mi atracción imposible
a la melodía del agua y sus paisajes
y a pesar de mis treinta y a pesar de mis branquias
quiero y no puedo lanzarme sin miedo a su caudal
porque arrastro un pasado que está hecho de tierra
y nunca fue una opción aprender a nadar?
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