José María Arévalo
Poeta recién llegado
Un regalo nos dejo en la tierra, el señor
algo bello y con amor, que lleno de ilusión
a todo corazón, por eso aunque todos los días
podríamos celebrar en su honor, el mundo decidió
dejar uno solo, para que diéramos especial
atención, y ese día lo llamamos así en tu honor
mujer de carne y hueso, de fuerza inmensurable
que puedes dar la vida y por amor levantarte
hecha de luz, de alegría y de muchas noches
desvelarte, para que todos las gracias darte.
Madre, amiga, hija, hermana
o quizás esposa, o amante,
sigues siendo la mujer, que de alegrías
contagias y llenas de felicidades
pero si algo es seguro, DIOS
dejo algo puro, tú mujer
de luna blanca y de tanta poesía
que con ternura y cariño
das vida.
algo bello y con amor, que lleno de ilusión
a todo corazón, por eso aunque todos los días
podríamos celebrar en su honor, el mundo decidió
dejar uno solo, para que diéramos especial
atención, y ese día lo llamamos así en tu honor
mujer de carne y hueso, de fuerza inmensurable
que puedes dar la vida y por amor levantarte
hecha de luz, de alegría y de muchas noches
desvelarte, para que todos las gracias darte.
Madre, amiga, hija, hermana
o quizás esposa, o amante,
sigues siendo la mujer, que de alegrías
contagias y llenas de felicidades
pero si algo es seguro, DIOS
dejo algo puro, tú mujer
de luna blanca y de tanta poesía
que con ternura y cariño
das vida.