pecadocapital79
Poeta adicto al portal
Me gusta tu nombre porque tiene una orilla
y tus manos porque pintan colores que desconozco.
Me gustan tus pies porque caben en mi boca.
No me gusta cuando callas.... ni me gusta Neruda.
Adoro sin embargo que el colombiano escriba sobre "cierta chica"
porque "cierta chica" siempre me recuerda en algo a ti.
Nada me dijistes de que en tu voz dormía una adolescente con coletas,
o que tu cara se volvía camaleónica cuando se me escapa un verso.
Resulta que uno es más poeta cuando te mira
que cuando se enfrenta a un folio.
Me apasiona tu piel de verano irreversible,
de columpios callejeros,
de mentiras con sabor a algodón de azúcar
a las ocho de una tarde cualquiera,
en un lugar que ni existe,
porque aún no le dimos forma.
Uno es poeta cuando tu garganta profunda
intenta corregirme el acento,
o cuando marcas los dientes en mi mano
si pretendo ser yo quién marque el ritmo.
Quiero que pongas mi nombre en tu boca,
que caigan las persianas de tu habitación,
que solo se oiga a Cohen y tus gémidos
y puedas confundirme con las sombras
que se adentran en el orgasmo de tus labios,
en el hormiguero de entre tus piernas.
Quiero morir allí, hoy,ahora,
en la orilla de tu nombre
y resucitar en un cubito de hielo
que refleje tu sonrisa.
y tus manos porque pintan colores que desconozco.
Me gustan tus pies porque caben en mi boca.
No me gusta cuando callas.... ni me gusta Neruda.
Adoro sin embargo que el colombiano escriba sobre "cierta chica"
porque "cierta chica" siempre me recuerda en algo a ti.
Nada me dijistes de que en tu voz dormía una adolescente con coletas,
o que tu cara se volvía camaleónica cuando se me escapa un verso.
Resulta que uno es más poeta cuando te mira
que cuando se enfrenta a un folio.
Me apasiona tu piel de verano irreversible,
de columpios callejeros,
de mentiras con sabor a algodón de azúcar
a las ocho de una tarde cualquiera,
en un lugar que ni existe,
porque aún no le dimos forma.
Uno es poeta cuando tu garganta profunda
intenta corregirme el acento,
o cuando marcas los dientes en mi mano
si pretendo ser yo quién marque el ritmo.
Quiero que pongas mi nombre en tu boca,
que caigan las persianas de tu habitación,
que solo se oiga a Cohen y tus gémidos
y puedas confundirme con las sombras
que se adentran en el orgasmo de tus labios,
en el hormiguero de entre tus piernas.
Quiero morir allí, hoy,ahora,
en la orilla de tu nombre
y resucitar en un cubito de hielo
que refleje tu sonrisa.