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Murilo Mendes (Un poema)

Tema en 'Poetas famosos, recomendaciones de poemarios' comenzado por Rigel Amenofis, 10 de Noviembre de 2018. Respuestas: 1 | Visitas: 145

  1. Rigel Amenofis

    Rigel Amenofis Poeta que considera el portal su segunda casa

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    20 de Enero de 2009
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    El mundo comenzaba en los senos de Jandira.


    Después surgieron otros elementos de la creación:
    Surgieron los cabellos para cubrir el cuerpo,
    (A veces el brazo izquierdo desaparecía en el caos).
    Y surgieron los ojos para vigilar el resto del cuerpo.
    Y surgieron sirenas de la garganta de Jandira:
    El aire entero quedó rodeado de sonidos
    Más palpables que los pájaros.
    Y las antenas de las manos de Jandira
    Captaban objetos animados, inanimados,
    Dominaban la rosa, el pez, la máquina.
    Y los muertos despertaban en los caminos visibles del aire.
    Cuando Jandira peinaba su cabellera…


    Después el mundo se develó completamente,
    Se fue levantando, armando de carteles luminosos.
    Y Jandira apareció entera,
    De la cabeza a los pies.
    Todas las partes del mecanismo tenían importancia.
    Y la muchacha apareció con el cortejo de su padre,
    De su madre, de sus hermanos.
    Ellos obedecían las señales de Jandira
    Que crecía a la vida en gracia, belleza, violencia.
    Los novios pasaban, olían los senos de Jandira
    Y eran precipitados en las delicias del infierno.
    Ellos jugaban por causa de Jandira,
    Dejaban novias, esposas, madres, hermanas
    Por causa de Jandira.
    Y Jandira no había pedido nada.
    Y se vieron retratados en el diario
    Y aparecieron cadáveres flotando por causa de Jandira.
    Ciertos novios vivían y morían
    Por causa de un detalle de Jandira.
    Uno de ellos se suicidó por causa de la boca de Jandira.
    Otro, por causa de un lunar en la mejilla
    izquierda de Jandira.


    Y sus cabellos crecían furiosamente con la fuerza
    de las máquinas;
    No caía ni una hebra,
    Ni ella las recortaba.
    Y su boca era un disco rojo
    Como un sol mínimo.
    Alrededor del aroma de Jandira
    Su familia andaba atolondrada.
    Las visitas tropezaban en las conversaciones
    Por causa de Jandira.
    Y un sacerdote en misa
    Olvidó hacerse la señal de la cruz por causa de Jandira.


    Y Jandira se casó.
    Y su cuerpo inauguró una vida nueva,
    Aparecieron ritmos que estaban de reserva,
    Combinaciones de movimiento entre las caderas
    y los senos.
    A la sombra de su cuerpo nacieron cuatro niñas
    que repiten
    Las formas y las mañas de Jandira desde el
    principio del tiempo.


    Y el marido de Jandira
    Murió en la epidemia de gripe española.
    Y Jandira cubrió la sepultura con sus cabellos.
    Desde el tercer día el marido
    Hizo un gran esfuerzo para resucitar:
    No se conforma, en el cuarto oscuro donde está,
    Con que Jandira viva sola,
    Que los senos, la cabellera de ella trastornen la ciudad
    Mientras él se queda allí paveando.


    Y las hijas de Jandira
    Todavía parecen más viejas que ella.
    Y Jandira no muere,
    Espera que los clarines del juicio final
    Vengan a llamar su cuerpo,
    Pero no vienen.
    Y aunque viniesen, el cuerpo de Jandira
    Resucitará todavía más bello, más ágil
    y transparente.


    ( La versión original en portugués)

    O mundo começava nos seios de Jandira.

    Depois surgiram outras peças da criação:
    surgiram os cabelos para cobrir o corpo,
    (às vezes o braço esquerdo desaparecia no caos).
    E surgiram os olhos para vigiar o resto do corpo.
    E surgiram sereias da garganta de Jandira:
    o ar inteirinho ficou rodeado de sons
    mais palpáveis do que pássaros.
    E as antenas das mãos de Jandira
    captavam objetos animados, inanimados,
    dominavam a rosa, o peixe, a máquina.
    E os mortos acordavam nos caminhos visíveis do ar
    quando Jandira penteava a cabeleira...

    Depois o mundo desvendou-se completamente,
    foi-se levantando, armado de anúncios luminosos.
    E jandira apareceu inteiriça,
    de cabeça aos pés.
    Todas as partes do mecanismo tinham importância.
    E a moça apareceu com o cortejo do seu pai,
    de sua mãe, de seus irmãos.
    Eles é que obedecem aos sinais de Jandira
    crescendo na vida em graça, beleza, violência.
    Os namorados passavam, cheiravam os seios de Jandira
    e eram precipitados nas delícias do inferno.
    Eles jogavam por causa de Jandira,
    deixavam noivas, esposas, mães, irmãs
    por causa de Jandira.
    E Jandira não tinha pedido coisa alguma.
    E vieram retratos no jornal
    e apareceram cadáveres boiando por causa de Jandira.
    Certos namorados viviam e morriam
    por causa de um detalhe de Jandira.
    Um deles suicidou-se por causa da boca de Jandira.
    Outro, por causa de uma pinta na face esquerda de Jandira.
    E seus cabelos cresciam furiosamente com a força das máquinas;
    não caía nem um fio,
    nem ela os aparava.
    E sua boca era um disco vermelho
    tal qual um sol mirim.
    Em roda do cheiro de Jandira
    a família andava tonta.
    As visitas tropeçavam nas conversações
    por causa de Jandira.

    E um padre na missa
    esqueceu de fazer o sinal-da-cruz por causa de Jandira.

    E Jandira se casou.
    E seu corpo inaugurou uma vida nova,
    apareceram ritmos que estavam de reserva,
    combinações de movimento entre as ancas e os seios.
    À sombra do seu corpo nasceram quatro meninas que repetem
    as formas e os sestros de Jandira desde o princípio do tempo.

    E o marido de Jandira
    morreu na epidemia de gripe espanhola.
    E Jandira cobriu a sepultura com os cabelos dela.
    Desde o terceiro dia o marido
    fez um grande esforço para ressucitar:
    não se conforma, no quarto escuro onde está,
    que Jandira viva sozinha,
    que os seios, a cabeleira dela transtornem a cidade
    e que ele fique ali à toa.

    E as filhas de Jandira
    inda parecem mais velhas do que ela.
    E Jandira não morre,
    espera que os clarins do juízo final
    venham chamar seu corpo,
    mas eles não vêm.
    E mesmo que venham, o corpo de Jandira
    ressuscitará inda mais belo, mais ágil e


    Nota: Murilo Mendes es un poeta Brasliño que conocí gracias a una antologia de poesia amorosa (La nueva poesia amorosa latinoamericana), hace ya cerca de 40 años y me gusto mucho este poema No pude encontrar mucha información sobre el poeta excepto la breve nota que sigue en Wikipedia: Hay mas información sobre el en internet pero estaen portuques.

    Murilo Mendes
    Ir a la navegación Ir a la búsqueda
    Murilo Monteiro Mendes, conocido como Murilo Mendes (Juiz de Fora, Minas Gerais, 13 de mayo de 1901 - Lisboa, 13 de agosto de 1975) fue un poeta modernista brasileño.

    En 1920 se mudó a Río de Janeiro. Trabajó como archivero en el Ministerio de Hacienda y como funcionario del Banco Mercantil. En los años 1920 publicó sus poemas en revistas modernistas como "Verde" y "Revista de Antropofagia". Más tarde desempeñó otros destacados cargos en la administración pública de su país. En 1957 se estableció en Roma, donde dio clases de literatura brasileña. Recibió el Premio Internacional de Poesía Etna-Taormina en 1972.

    En su primeros poemas destaca la belleza del paisaje brasileño, pero su conversión al catolicismo en 1934 imprimió un cambio en su obra, que mostró desde entonces una orientación más espiritual, con visiones sobrenaturales en una atmósfera surrealista.

    Obras principales
    • Poemas (1930). Premio Graça Aranha.
    • Restauração da poesia em Cristo (1934)
    • A poesia em pânico (1937)
    • A idade do serrote (1938)
    • O visionário (1941)
    • Mundo enigma e O discípulo de Emaús (1945)
    • Liberdade (1947)
    • Convergências (1970)
    • Publicação de Retratos-relâmpagos, 1ª série (1973)
     
    #1
    Última modificación: 12 de Noviembre de 2018
    A Damari le gusta esto.
  2. Damari

    Damari Poeta que considera el portal su segunda casa

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    Gracias amigo por acercarnos a la poesía amorosa latinoamericana del brasileño Murilo Mendes(1901-1975)Muy grata lectura.Un cordial saludo,Sandra.
     
    #2

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