MUROS Y CRUCES
Busca la felicidad en otro lado
yo intentaré lo mismo
subir de nuevo al Cielo
aunque ya esté calcinado;
batallones de soldados
nacidos de la desolación
marchando al final de la luz
poblando el mar,
consumiéndolo todo;
soy llevado por la inercia
adonde llegue la marea
navegando a la deriva
a través de la tormenta;
escucho el silbido
agudo, desafiante,
del hierro al cortar el aire
lacerando la piel
tiñendo de sangre el horizonte
abriendo el mar…
no puedo ocultar el dolor
al tocar el suelo erosionado
que causa yagas en mis manos
hasta hacerme llorar
y miro al cielo
un muro que recubre al sol
dibujando sombras,
despertando los fantasmas,
el pasado…
ya no recuerdo
si me olvidé, si me olvidaron,
si el tiempo borró
mi nombre en la cruz;
me voy consumiendo
en la soledad de mi reflejo
sin ningún recuerdo que albergar
condenando el alma al abandono
y me hago eterno
parte de este inmenso laberinto
que encierra el universo
al filo del abismo;
me he vuelto etéreo
críptico como la vida
sin nada a lo que aferrarme,
en lo que creer;
nunca hubo libertad,
ni paz, ni sosiego;
nunca hubo una esperanza
sólo oscuridad
y mientras se hacen lentos los latidos
y la existencia va perdiendo su sentido
flotan estos sueños rotos
impregnando los sueños de otros
con el mismo destino.
Busca la felicidad en otro lado
yo intentaré lo mismo
subir de nuevo al Cielo
aunque ya esté calcinado;
batallones de soldados
nacidos de la desolación
marchando al final de la luz
poblando el mar,
consumiéndolo todo;
soy llevado por la inercia
adonde llegue la marea
navegando a la deriva
a través de la tormenta;
escucho el silbido
agudo, desafiante,
del hierro al cortar el aire
lacerando la piel
tiñendo de sangre el horizonte
abriendo el mar…
no puedo ocultar el dolor
al tocar el suelo erosionado
que causa yagas en mis manos
hasta hacerme llorar
y miro al cielo
un muro que recubre al sol
dibujando sombras,
despertando los fantasmas,
el pasado…
ya no recuerdo
si me olvidé, si me olvidaron,
si el tiempo borró
mi nombre en la cruz;
me voy consumiendo
en la soledad de mi reflejo
sin ningún recuerdo que albergar
condenando el alma al abandono
y me hago eterno
parte de este inmenso laberinto
que encierra el universo
al filo del abismo;
me he vuelto etéreo
críptico como la vida
sin nada a lo que aferrarme,
en lo que creer;
nunca hubo libertad,
ni paz, ni sosiego;
nunca hubo una esperanza
sólo oscuridad
y mientras se hacen lentos los latidos
y la existencia va perdiendo su sentido
flotan estos sueños rotos
impregnando los sueños de otros
con el mismo destino.