BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ahora, tras años de pesimismo,
y escondiendo la baraja muy a mi pesar,
voy yo a rectificar, mi ánimo decaído.
Ahora, tras siglos ejerciendo de amo,
figuraré de esclavo de no sé qué
católicos sacrificios.
No, sé que no caigo bien, ni falta que me hace.
Son demasiados hilos colgando, de los flecos
de mis pantalones. No, sé que mi mundo,
pequeño y fósil, pertenece al pasado, casi
al de los dinosaurios. Por eso elijo
el placer que ofrece una rosa, antes
que el perfume
agrio y turbulento, de un crucifijo.
©
y escondiendo la baraja muy a mi pesar,
voy yo a rectificar, mi ánimo decaído.
Ahora, tras siglos ejerciendo de amo,
figuraré de esclavo de no sé qué
católicos sacrificios.
No, sé que no caigo bien, ni falta que me hace.
Son demasiados hilos colgando, de los flecos
de mis pantalones. No, sé que mi mundo,
pequeño y fósil, pertenece al pasado, casi
al de los dinosaurios. Por eso elijo
el placer que ofrece una rosa, antes
que el perfume
agrio y turbulento, de un crucifijo.
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