Alguna vez contuve el aliento,
maravillado dando tumbos caí en la cuenta,
todo lo superpuesto era una figuración mía.
Entonces apliqué el variado criterio
de corromper el tiempo para alejar los cuerdos fantasmas.
Hable con pedro, conseguí una cita en el infierno.
Trepado en el dragón de la noche
comprendí el goce corrupto de espiar a la luna.
Esperé paciente atrapar un milagro,
para intercambiar la palabra sagrada
por un orgasmo de la bruja en la esquina.
Compuse un castillo de palabras,
di limosnas a los menesterosos,
hasta escribí este poema.
Medité cabizbajo
la infinita sabiduría del monje del pueblo,
lo comprendí, si lo sabía.
La flor había sido plantada,
ahora solo faltaba regarla con lágrimas del alma mía
maravillado dando tumbos caí en la cuenta,
todo lo superpuesto era una figuración mía.
Entonces apliqué el variado criterio
de corromper el tiempo para alejar los cuerdos fantasmas.
Hable con pedro, conseguí una cita en el infierno.
Trepado en el dragón de la noche
comprendí el goce corrupto de espiar a la luna.
Esperé paciente atrapar un milagro,
para intercambiar la palabra sagrada
por un orgasmo de la bruja en la esquina.
Compuse un castillo de palabras,
di limosnas a los menesterosos,
hasta escribí este poema.
Medité cabizbajo
la infinita sabiduría del monje del pueblo,
lo comprendí, si lo sabía.
La flor había sido plantada,
ahora solo faltaba regarla con lágrimas del alma mía