spider88_18
Poeta recién llegado
Ni la noche
corpulenta con sus
prófugas melodías de zorro,
grillos oscuros, seres de rocío
lacónicos vuelos de insectos
o telúricos apetitos, legamos
senderos de luna, de incautos
besos y senos oportunos
Ni el sexo incipiente
de los nardos o el orgasmo
joven del alba
Tampoco los fértiles úteros ávidos,
sacros templos de Venus,
o los relojes de arenas pétreas,
ni las cornisas de la infancia
sin venas y de vejez amurallada
Ya nada de la nada
Solo quedan los redobles
de andanadas copuladas
por el miedo y cribadas
voces sumergidas en las
fauces del silencio
Las suburbanas quietudes
del alma y los quietos mármoles
estupefactos ante la inquina
cerrada de los muros.
Ahí estaba la noche incorpórea,
bicua faz de remansos
combatiendo a la muerte
entre las sabanas de la muerte
Pero no! ni la verde luz que rebota
del tallo del lirio ni los coloquios
del agua con las piedras ni los
espesos nubarrones escapan
a sus dragas hambrientas
Aunque rasguen el aire
con canciones de salvas y
llenen las carótidas de plegarias
y los pulmones se hinchen
de amorfas sustituciones
de esperanzas
Aunque lloren
hasta purificar los mares y
se diluyan
Ya nada de la nada
Es la vida
con sus herrumbres y
torcidas muecas de risa,
de costumbres y fanales promesas,
tretas luminiscentes donde mueren
las luciérnagas y roen la sangre las alimañas
Es el tiempo con su trote vacío
y ni el sueño puede
ni las ganas alcanzan
cuando la vida nos dice:
¡Basta!
FEDE 10/12/2
corpulenta con sus
prófugas melodías de zorro,
grillos oscuros, seres de rocío
lacónicos vuelos de insectos
o telúricos apetitos, legamos
senderos de luna, de incautos
besos y senos oportunos
Ni el sexo incipiente
de los nardos o el orgasmo
joven del alba
Tampoco los fértiles úteros ávidos,
sacros templos de Venus,
o los relojes de arenas pétreas,
ni las cornisas de la infancia
sin venas y de vejez amurallada
Ya nada de la nada
Solo quedan los redobles
de andanadas copuladas
por el miedo y cribadas
voces sumergidas en las
fauces del silencio
Las suburbanas quietudes
del alma y los quietos mármoles
estupefactos ante la inquina
cerrada de los muros.
Ahí estaba la noche incorpórea,
bicua faz de remansos
combatiendo a la muerte
entre las sabanas de la muerte
Pero no! ni la verde luz que rebota
del tallo del lirio ni los coloquios
del agua con las piedras ni los
espesos nubarrones escapan
a sus dragas hambrientas
Aunque rasguen el aire
con canciones de salvas y
llenen las carótidas de plegarias
y los pulmones se hinchen
de amorfas sustituciones
de esperanzas
Aunque lloren
hasta purificar los mares y
se diluyan
Ya nada de la nada
Es la vida
con sus herrumbres y
torcidas muecas de risa,
de costumbres y fanales promesas,
tretas luminiscentes donde mueren
las luciérnagas y roen la sangre las alimañas
Es el tiempo con su trote vacío
y ni el sueño puede
ni las ganas alcanzan
cuando la vida nos dice:
¡Basta!
FEDE 10/12/2