Todo lo que forma parte de la vida,
forma parte también de la dicha;
hasta el silencio, cuando duele, anida
la semilla de una esperanza infinita.
Nada llega sin razón ni despedida,
todo enseña, todo acaricia;
aun el llanto se torna en sonrisa
cuando el alma comprende su medida.
Cada paso que das deja huellas,
aunque el viento parezca borrarlas,
pues las sendas del alma son estrellas
que el corazón guarda sin nombrarlas.
La tristeza es sólo otra forma de amor,
un espejo donde el alma se mira;
y el dolor, cuando pasa su fervor,
deja la paz que el tiempo respira.
Por eso, vive, siente, no temas,
acepta el vaivén que te guía;
porque todo lo que forma tu existencia,
forma parte también de tu alegría.
Y si un día el mundo se apaga,
y la sombra en tu pecho anida,
recuerda: incluso en la calma más vaga,
todo lo que vives… es la vida.
forma parte también de la dicha;
hasta el silencio, cuando duele, anida
la semilla de una esperanza infinita.
Nada llega sin razón ni despedida,
todo enseña, todo acaricia;
aun el llanto se torna en sonrisa
cuando el alma comprende su medida.
Cada paso que das deja huellas,
aunque el viento parezca borrarlas,
pues las sendas del alma son estrellas
que el corazón guarda sin nombrarlas.
La tristeza es sólo otra forma de amor,
un espejo donde el alma se mira;
y el dolor, cuando pasa su fervor,
deja la paz que el tiempo respira.
Por eso, vive, siente, no temas,
acepta el vaivén que te guía;
porque todo lo que forma tu existencia,
forma parte también de tu alegría.
Y si un día el mundo se apaga,
y la sombra en tu pecho anida,
recuerda: incluso en la calma más vaga,
todo lo que vives… es la vida.