¿Será la vida eso,
el recuerdo de un eco
de una explosión lejana,
un impulso inconsciente,
un aliento preciso, único,
un latido de versos
lanzados a los aires
camino hacia la nada?
En plena soledad
y en medio del ocaso,
ahí estabas radiante
delante de mis sueños,
encima de mi alma,
siendo luna o escarcha,
nebulosa brillante
dibujada en el cielo.
Un rostro conocido
para un reencuentro justo,
otra vez el destino
apremiado de tiempo,
como una estrella ausente
trepada al horizonte.
Desgarrados los pasos
de inminente certeza,
esa media sonrisa
era toda la gloria.
Compañera celeste,
nuestra historia es el eco
del comienzo de un día
que no tiene memoria,
el rastro de un perfume
que emana de su pecho,
el latido de un vuelo
para un verso perdido.
Nada más que un suspiro
debajo de una estrella
espectral, condenada,
a brillar en las noches
en que nos aferramos
con todos nuestros pulsos,
a detener el tiempo
adentro del abrazo.
Una luz moribunda
es todo lo que somos.
Dos gotas de rocío
reflejando colores,
aferradas a un pétalo marchito,
al sol del mediodía.
el recuerdo de un eco
de una explosión lejana,
un impulso inconsciente,
un aliento preciso, único,
un latido de versos
lanzados a los aires
camino hacia la nada?
En plena soledad
y en medio del ocaso,
ahí estabas radiante
delante de mis sueños,
encima de mi alma,
siendo luna o escarcha,
nebulosa brillante
dibujada en el cielo.
Un rostro conocido
para un reencuentro justo,
otra vez el destino
apremiado de tiempo,
como una estrella ausente
trepada al horizonte.
Desgarrados los pasos
de inminente certeza,
esa media sonrisa
era toda la gloria.
Compañera celeste,
nuestra historia es el eco
del comienzo de un día
que no tiene memoria,
el rastro de un perfume
que emana de su pecho,
el latido de un vuelo
para un verso perdido.
Nada más que un suspiro
debajo de una estrella
espectral, condenada,
a brillar en las noches
en que nos aferramos
con todos nuestros pulsos,
a detener el tiempo
adentro del abrazo.
Una luz moribunda
es todo lo que somos.
Dos gotas de rocío
reflejando colores,
aferradas a un pétalo marchito,
al sol del mediodía.
Última edición: