averapaz
Poeta recién llegado
I
... Sin embargo siento una necesidad imperante de escupir y escupir letras como balas en una guerra perdida pero sin final en la cual tú atacas. Y es que tú en tu armonía celestial y fantástica y tu belleza perfecta eres el arma más peligrosa y cuasi-asesina en una guerra sin declarar. Una guerra sin enemigos ni aliados, ni siquiera con patria ni condición o compañeros o ideales que defender. Una guerra predestinada a muerte. Una guerra que perdí desde antes de empezar, una guerra que había perdido sin siquiera nacer pero que me he atrevido a luchar inútil o rebeldemente...
II
Inútil o rebeldemente...
Quizá ambas y esta rebeldía sin causa ha sido castigada por el status quo de mi conciencia. He sido derrotado o acaso me he rendido, los incesantes ataques de la realidad, bando reaccionario del cual haces parte, han vencido a mi burlada revolución. Y ahora este régimen totalitario y absolutista se ha impuesto en mí y ha replegado una dura represión contra las pocas tropas rebeldes que aún quedaban distribuidas clandestinamente. En las prisiones del régimen son torturados diaria y eternamente, presos políticos, los ideologos pensamientos de amor y de felicidad que iniciaron esta revolución sentimental en mí.
Eso es todo.
Nada queda ya como no sean las ruinas en mí de esos álgidos combates que se libraron incansablemente.
Nada queda ya como no sean los recuerdos de esos tiempos de lucha y resistencia.
Nada queda ya como no sea la nostalgia de la derrota cuando la victoria se podía saborear y manosear como propia.
Nada queda ya.
Eso es todo.
... Sin embargo siento una necesidad imperante de escupir y escupir letras como balas en una guerra perdida pero sin final en la cual tú atacas. Y es que tú en tu armonía celestial y fantástica y tu belleza perfecta eres el arma más peligrosa y cuasi-asesina en una guerra sin declarar. Una guerra sin enemigos ni aliados, ni siquiera con patria ni condición o compañeros o ideales que defender. Una guerra predestinada a muerte. Una guerra que perdí desde antes de empezar, una guerra que había perdido sin siquiera nacer pero que me he atrevido a luchar inútil o rebeldemente...
II
Inútil o rebeldemente...
Quizá ambas y esta rebeldía sin causa ha sido castigada por el status quo de mi conciencia. He sido derrotado o acaso me he rendido, los incesantes ataques de la realidad, bando reaccionario del cual haces parte, han vencido a mi burlada revolución. Y ahora este régimen totalitario y absolutista se ha impuesto en mí y ha replegado una dura represión contra las pocas tropas rebeldes que aún quedaban distribuidas clandestinamente. En las prisiones del régimen son torturados diaria y eternamente, presos políticos, los ideologos pensamientos de amor y de felicidad que iniciaron esta revolución sentimental en mí.
Eso es todo.
Nada queda ya como no sean las ruinas en mí de esos álgidos combates que se libraron incansablemente.
Nada queda ya como no sean los recuerdos de esos tiempos de lucha y resistencia.
Nada queda ya como no sea la nostalgia de la derrota cuando la victoria se podía saborear y manosear como propia.
Nada queda ya.
Eso es todo.