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Nadie entiende este amor

Jose Anibal Ortiz Lozada

Poeta adicto al portal
Nadie entiende este amor, y qué bueno, porque no fue hecho para ser entendido. Este amor no cabe en las cajas donde la gente guarda los besos que no dan, ni en los moldes de las novelas que se escriben con finales felices. Este amor nació torcido, con una pierna más corta que la otra, pero aprendió a caminar cojeando hasta llegar a nosotros.

No esperes que lo expliquen, que le encuentren la raíz o lo traduzcan en palabras que suenen bonitas. Este amor es un susurro ronco, una carta escrita con faltas de ortografía, un “te quiero” que sabe a tabaco y a lluvia de madrugada. No es para mostrarlo, no es para presumirlo. Es un secreto que apenas cabe entre nuestras manos, un murmullo que solo entendemos cuando nos callamos juntos.

La gente nos mira con ojos de quien ve algo roto. Nos analizan, nos pesan, nos miden, como si este amor fuera una ecuación que no les cuadra. Les incomoda que no tengamos títulos ni etiquetas, que no podamos colgarnos un cartel que diga “somos esto”. Pero nosotros sabemos. Sabemos que no se necesita entender para querer.

Este amor no tiene horario ni calendario, pero siempre aparece cuando más duele. No es un amor que acaricie, es un amor que golpea y luego te besa la herida. Es un amor que discute con Dios a gritos y después le pide perdón llorando en voz baja.

Si me preguntas qué somos, no te responderé. Porque este amor no es para preguntas, ni para respuestas. Es un campo minado donde los pasos son torpes pero valientes, y si explota algo, volvemos a construirlo con las manos llenas de tierra y el corazón lleno de dudas.

Nadie entiende este amor, ni siquiera nosotros. Pero en las noches, cuando tu aliento huele a cansancio y mi pecho es un puerto para tus naufragios, sé que este amor existe. Y aunque no lo entienda, lo siento. Lo siento como se siente el viento en el rostro, como se siente la sangre cuando corre, como se siente el miedo antes del salto.

Nadie entiende este amor, y qué importa. No fue hecho para ser entendido. Fue hecho para vivirlo.
 
Nadie entiende este amor, y qué bueno, porque no fue hecho para ser entendido. Este amor no cabe en las cajas donde la gente guarda los besos que no dan, ni en los moldes de las novelas que se escriben con finales felices. Este amor nació torcido, con una pierna más corta que la otra, pero aprendió a caminar cojeando hasta llegar a nosotros.

No esperes que lo expliquen, que le encuentren la raíz o lo traduzcan en palabras que suenen bonitas. Este amor es un susurro ronco, una carta escrita con faltas de ortografía, un “te quiero” que sabe a tabaco y a lluvia de madrugada. No es para mostrarlo, no es para presumirlo. Es un secreto que apenas cabe entre nuestras manos, un murmullo que solo entendemos cuando nos callamos juntos.

La gente nos mira con ojos de quien ve algo roto. Nos analizan, nos pesan, nos miden, como si este amor fuera una ecuación que no les cuadra. Les incomoda que no tengamos títulos ni etiquetas, que no podamos colgarnos un cartel que diga “somos esto”. Pero nosotros sabemos. Sabemos que no se necesita entender para querer.

Este amor no tiene horario ni calendario, pero siempre aparece cuando más duele. No es un amor que acaricie, es un amor que golpea y luego te besa la herida. Es un amor que discute con Dios a gritos y después le pide perdón llorando en voz baja.

Si me preguntas qué somos, no te responderé. Porque este amor no es para preguntas, ni para respuestas. Es un campo minado donde los pasos son torpes pero valientes, y si explota algo, volvemos a construirlo con las manos llenas de tierra y el corazón lleno de dudas.

Nadie entiende este amor, ni siquiera nosotros. Pero en las noches, cuando tu aliento huele a cansancio y mi pecho es un puerto para tus naufragios, sé que este amor existe. Y aunque no lo entienda, lo siento. Lo siento como se siente el viento en el rostro, como se siente la sangre cuando corre, como se siente el miedo antes del salto.

Nadie entiende este amor, y qué importa. No fue hecho para ser entendido. Fue hecho para vivirlo.
Coincido con usted, y es una llama que alumbra y aviva nuestra alma.

Saludos
 
Nadie entiende este amor, y qué bueno, porque no fue hecho para ser entendido. Este amor no cabe en las cajas donde la gente guarda los besos que no dan, ni en los moldes de las novelas que se escriben con finales felices. Este amor nació torcido, con una pierna más corta que la otra, pero aprendió a caminar cojeando hasta llegar a nosotros.

No esperes que lo expliquen, que le encuentren la raíz o lo traduzcan en palabras que suenen bonitas. Este amor es un susurro ronco, una carta escrita con faltas de ortografía, un “te quiero” que sabe a tabaco y a lluvia de madrugada. No es para mostrarlo, no es para presumirlo. Es un secreto que apenas cabe entre nuestras manos, un murmullo que solo entendemos cuando nos callamos juntos.

La gente nos mira con ojos de quien ve algo roto. Nos analizan, nos pesan, nos miden, como si este amor fuera una ecuación que no les cuadra. Les incomoda que no tengamos títulos ni etiquetas, que no podamos colgarnos un cartel que diga “somos esto”. Pero nosotros sabemos. Sabemos que no se necesita entender para querer.

Este amor no tiene horario ni calendario, pero siempre aparece cuando más duele. No es un amor que acaricie, es un amor que golpea y luego te besa la herida. Es un amor que discute con Dios a gritos y después le pide perdón llorando en voz baja.

Si me preguntas qué somos, no te responderé. Porque este amor no es para preguntas, ni para respuestas. Es un campo minado donde los pasos son torpes pero valientes, y si explota algo, volvemos a construirlo con las manos llenas de tierra y el corazón lleno de dudas.

Nadie entiende este amor, ni siquiera nosotros. Pero en las noches, cuando tu aliento huele a cansancio y mi pecho es un puerto para tus naufragios, sé que este amor existe. Y aunque no lo entienda, lo siento. Lo siento como se siente el viento en el rostro, como se siente la sangre cuando corre, como se siente el miedo antes del salto.

Nadie entiende este amor, y qué importa. No fue hecho para ser entendido. Fue hecho para vivirlo.

Una maravilla de escrito el cual he disfrutado muchísimo. Y ciertamente, el amor fue hecho para vivirlo sin cobardías ni marcha atrás.

Un abrazo.
 

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