Natural y mágico

Ricardo Llamosas

Poeta recién llegado
No tengo en cuenta mi vida

por hallarme inmerso en resistencia,

susodicha como peaje del existir.


Tampoco te recrimino mi ignorancia

que a espuertas surge de su colchón instintivo.


O esta nimia inteligencia menudeándome el ego

en aras de trabajar mejoras por esperanza.


Todo ello sobrellevo con resignado talante

sin aspavientos de víctima incomprendida,

fluyendo natural entre las colisiones vitales.


Aunque agradezco tus propinas emocionales

con esas semillas sentimentales copándome,

agradezco… el apenas dios que me insuflaste.


Un gigante que me camina embriagador

hábilmente camuflado en mis depósitos humanoides,

agradezco… estas diminutas explosiones de felicidad.


Todo se supone nazca de tus dadivosos hacedores

incluida esta finca del universo nombrada tierra,

hábitat indiscutible de romería orgánica

en la que me hallo títere de sus estallidos.
 
No tengo en cuenta mi vida

por hallarme inmerso en resistencia,

susodicha como peaje del existir.


Tampoco te recrimino mi ignorancia

que a espuertas surge de su colchón instintivo.


O esta nimia inteligencia menudeándome el ego

en aras de trabajar mejoras por esperanza.


Todo ello sobrellevo con resignado talante

sin aspavientos de víctima incomprendida,

fluyendo natural entre las colisiones vitales.


Aunque agradezco tus propinas emocionales

con esas semillas sentimentales copándome,

agradezco… el apenas dios que me insuflaste.


Un gigante que me camina embriagador

hábilmente camuflado en mis depósitos humanoides,

agradezco… estas diminutas explosiones de felicidad.


Todo se supone nazca de tus dadivosos hacedores

incluida esta finca del universo nombrada tierra,

hábitat indiscutible de romería orgánica

en la que me hallo títere de sus estallidos.


La aceptación del ocaso quizás o de la vida en particular... Intimista y sensible.

Saludos Ricardo.

Palmira
 
No tengo en cuenta mi vida

por hallarme inmerso en resistencia,

susodicha como peaje del existir.


Tampoco te recrimino mi ignorancia

que a espuertas surge de su colchón instintivo.


O esta nimia inteligencia menudeándome el ego

en aras de trabajar mejoras por esperanza.


Todo ello sobrellevo con resignado talante

sin aspavientos de víctima incomprendida,

fluyendo natural entre las colisiones vitales.


Aunque agradezco tus propinas emocionales

con esas semillas sentimentales copándome,

agradezco… el apenas dios que me insuflaste.


Un gigante que me camina embriagador

hábilmente camuflado en mis depósitos humanoides,

agradezco… estas diminutas explosiones de felicidad.


Todo se supone nazca de tus dadivosos hacedores

incluida esta finca del universo nombrada tierra,

hábitat indiscutible de romería orgánica

en la que me hallo títere de sus estallidos.
Conocerse a uno mismo es clave para vivir, incluso a veces tenemos nuestros momentos felices, profundo y bello tu poema amigo Ricardo. Un abrazo. Paco.
 

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