El viento recio del norte sacude sin cesar las copas amarillentas de los arbustos carcomidos por dentro .
La dríada , vestida de luto , llora perladas gotas de sangre ante la inminente llegada de la sombra funesta
que muerte osa expandir por los ya decadentes bosques... donde antaño , cuando una savia salvaje inundaba el interior de aquellos vástagos vegetales se escuchaba el dulce murmullo de las voces soñolientas de los silfos.
Pero ahora es diferente: la noche de plateado disco lunar irradia en esas cuencas cavernosas la agusanada muchedumbre que se alimenta con la madera podrida de los árboles.los hombres ya no encuentran arroyos de furioso brebaje adormecedor por el cual beber insaciablemente para luego tumbarse en aquel cementerio integral de alcornoques, cuyas hojas amarillentas caen en el pálido sendero donde aun las pisadas frescas de los lobos hambrientos hierven sin cesar .¡mortal! ten cuidado del colmillo salvaje de tal sacra criatura consagrada
al divino panteón de los esenciales númenes vikingos , pues , con una furia posesa son capaces de hacer jirones de carne de tu cuerpo osado que se adentra por tales territorios donde el sol pálido apenas sale para dar vida a tal natura ya exhalando el humus negro de la victoria de la podredumbre sobre la humillada primavera de pies descalzos, ahogándose esta en un pestilente vaho amarillento que anuncia funesta el fin de la vida terrena.
La dríada , vestida de luto , llora perladas gotas de sangre ante la inminente llegada de la sombra funesta
que muerte osa expandir por los ya decadentes bosques... donde antaño , cuando una savia salvaje inundaba el interior de aquellos vástagos vegetales se escuchaba el dulce murmullo de las voces soñolientas de los silfos.
Pero ahora es diferente: la noche de plateado disco lunar irradia en esas cuencas cavernosas la agusanada muchedumbre que se alimenta con la madera podrida de los árboles.los hombres ya no encuentran arroyos de furioso brebaje adormecedor por el cual beber insaciablemente para luego tumbarse en aquel cementerio integral de alcornoques, cuyas hojas amarillentas caen en el pálido sendero donde aun las pisadas frescas de los lobos hambrientos hierven sin cesar .¡mortal! ten cuidado del colmillo salvaje de tal sacra criatura consagrada
al divino panteón de los esenciales númenes vikingos , pues , con una furia posesa son capaces de hacer jirones de carne de tu cuerpo osado que se adentra por tales territorios donde el sol pálido apenas sale para dar vida a tal natura ya exhalando el humus negro de la victoria de la podredumbre sobre la humillada primavera de pies descalzos, ahogándose esta en un pestilente vaho amarillento que anuncia funesta el fin de la vida terrena.