Fenix_Poet
Poeta fiel al portal
Hubo una vez
un día,
entre desiertos
y flores marchitas,
esperanza e ilusión,
y la amé,
la amé con locura
y entre oro
y besos
le ofrende mi corazón.
Y fueron mis días
tan felices
que mis poemas
cantaron al sol
a las flores,
a la vida
y a ese misterio
llamado amor.
Pero un beso gris
de hiel y despedida,
devolvió el mar
a mis ojos
y tiño de negro mis días
con aquella palabra
que prometió
nunca diría
aquel nefasto
y temido
...adiós...
Y las tormentas
acudieron raudas
y el brillo
en mis ojos,
se apagó,
naufragando mi alegría
entre mares negros
y desconocidos,
poblados de fantasmas
que en silencio
conducen mi alma
a la desolación.
Ya no hay poeta alegre,
ya no hay más días de sol,
solo oscuridad
y tormentas frías
donde este viaje interminable
logrará algún día
borrar de mi alma impía
aquel amado brillo
y calidez de su sol.
un día,
entre desiertos
y flores marchitas,
esperanza e ilusión,
y la amé,
la amé con locura
y entre oro
y besos
le ofrende mi corazón.
Y fueron mis días
tan felices
que mis poemas
cantaron al sol
a las flores,
a la vida
y a ese misterio
llamado amor.
Pero un beso gris
de hiel y despedida,
devolvió el mar
a mis ojos
y tiño de negro mis días
con aquella palabra
que prometió
nunca diría
aquel nefasto
y temido
...adiós...
Y las tormentas
acudieron raudas
y el brillo
en mis ojos,
se apagó,
naufragando mi alegría
entre mares negros
y desconocidos,
poblados de fantasmas
que en silencio
conducen mi alma
a la desolación.
Ya no hay poeta alegre,
ya no hay más días de sol,
solo oscuridad
y tormentas frías
donde este viaje interminable
logrará algún día
borrar de mi alma impía
aquel amado brillo
y calidez de su sol.