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Navegar en un caldo espeso de dolor

nelson majerczyk

Poeta adicto al portal
Empezó como todo,
en un instante premonitorio
una pequeña molestia
de verano,
como una astilla clavada
inmisericorde en la rodilla
derecha, luego pasó a la izquierda,
como un simple dolor de muelas
pasajero de una a otra indistinta
después a las dos , implacables.
y contando... subiendo como el
humo denso de un neumático
ahogándome.
No podía caminar, el garrote
vil atrapando el contorno de
mis huesos, mordiendo sediento
mi conciencia.
Era como navegar en una sopa
espesa, no avanzar ni un metro
solo la mirada de los que me rodeaban
de aliento de paciencia, de hastío
pensando en que me tenía que ir
no molestar más con mi lamento el dolor crecía como estaca ,aullaba
de lástima.
Hasta que una noche sentí que murmuraban,
confabulación tribal ,me dejaron atado en la playa, amordazado
esperando que la marea creciera y yo y las estrellas
dejáramos de sufrir , sentí el temor ascender.
Aquél abrazo helado del mar y la traición, solucionaron
el dolor y todo lo demás.
 
Última edición:
Un muy interesante realismo con tintes enigmáticos y misteriosos (que subsiste en su cierre)
Me gustó mucho, querido Nelson. Siempre es un placer leerte, amigo. Mis felicitaciones y abrazo.
 
Empezó como todo,
en un instante premonitorio
una pequeña molestia
de verano,
como una astilla clavada
inmisericorde en la rodilla
derecha, luego pasó a la izquierda,
como un simple dolor de muelas
pasajero de una a otra indistinta
después a las dos , implacables.
y contando... subiendo como el
humo denso de un neumático
ahogándome.
No podía caminar, el garrote
vil atrapando el contorno de
mis huesos, mordiendo sediento
mi conciencia.
Era como navegar en una sopa
espesa, no avanzar ni un metro
solo la mirada de los que me rodeaban
de aliento de paciencia, de hastío
pensando en que me tenía que ir
no molestar más con mi lamento el dolor crecía como estaca ,aullaba
de lástima.
Hasta que una noche sentí que murmuraban,
confabulación tribal ,me dejaron atado en la playa, amordazado
esperando que la marea creciera y yo y las estrellas
dejáramos de sufrir , sentí el temor ascender.
Aquél abrazo helado del mar y la traición, solucionaron
el dolor y todo lo demás.
¡Ay! y a mí que me duelen las rodillas, ya me pusieron una prótesis, pero sigue el problema, cada vez más rígida. Y el dolor, ¡Ay!, cosa más inmovilizante. Como me llega tu poema, me resuena en las rodillas y ahí duele. Un gran poema. Un gusto leerte.
 
Un Saludo querido Luis, te rompo el enigma, una simple y común artrosis de rodillas que me atormentó el veraneo, en la playa
y enloqueció a mi familia, por contagio .
El resto como imaginas, fabulaciones.
Gracias y estoy mejor, un abrazo.
 
Un Saludo querido Luis, te rompo el enigma, una simple y común artrosis de rodillas que me atormentó el veraneo, en la playa
y enloqueció a mi familia, por contagio .
El resto como imaginas, fabulaciones.
Gracias y estoy mejor, un abrazo.

Joder, me has recordado a los ataques de ciática, ... yuyu yuyu ... toco madera :-)

Me alegra que estés mejor ... y que no se te llevara la marea, claro, jeje.
 
El dolor particular inicialmente invita a la conmiseración ajena.
Pero depende del momento y de la persona lo que pase luego.
El victimismo.
La exigencia de compensaciones.
La incomprensión.
El abandono.
La traición.
...
Y las mentes se disparan somatizando.
Y los dolores se multiplican de lo real a lo fantasioso.
Y las novelas se escribe solas...
por fuera de quien sufre en verdad.

El padecimiento real toma vuelo en las páginas ajenas.
EAH!!! Ya tenemos un nuevo motivo de reclamo y lucha!!!

Jajajajaja... a pesar del ambiente la conclusión es la fría calma
resolviendo todo.

Un saludo cordial.
 
Empezó como todo,
en un instante premonitorio
una pequeña molestia
de verano,
como una astilla clavada
inmisericorde en la rodilla
derecha, luego pasó a la izquierda,
como un simple dolor de muelas
pasajero de una a otra indistinta
después a las dos , implacables.
y contando... subiendo como el
humo denso de un neumático
ahogándome.
No podía caminar, el garrote
vil atrapando el contorno de
mis huesos, mordiendo sediento
mi conciencia.
Era como navegar en una sopa
espesa, no avanzar ni un metro
solo la mirada de los que me rodeaban
de aliento de paciencia, de hastío
pensando en que me tenía que ir
no molestar más con mi lamento el dolor crecía como estaca ,aullaba
de lástima.
Hasta que una noche sentí que murmuraban,
confabulación tribal ,me dejaron atado en la playa, amordazado
esperando que la marea creciera y yo y las estrellas
dejáramos de sufrir , sentí el temor ascender.
Aquél abrazo helado del mar y la traición, solucionaron
el dolor y todo lo demás.
Una tristeza relacionada con la traición.

Saludos
 
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