El tímido sol apenas
ahuyentaba la neblina,
algodones en las ramas
de árboles en la avenida,
se descuelgan perezosas
gasas de melancolía.
Poco a poco toma fuerza
al llegar el mediodía.
la cauda de mi tristeza
va con la niebla perdida.
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La vida a veces nos trae esa neblina cargada de melancolía que por momentos nos impide avanzar pero tarde o temprano está termina por disiparse ante el empeño de ese sol por extender sus besos de oro.
Como siempre mi buen Marcos, es una delicia sumergirme en tus inspiraciones que a su vez hacen sentirse a uno dentro de los versos.
Verdadero placer disfrutar de tu buena poesía.
Mis saludos con fraternal abrazo Marcos.