SEB-SEB
Poeta recién llegado
Lloro ante la imagen inevitable;
no puedo detener el presente,
no puedo cambiar lo inerte,
no puedo engañar a mi mente.
Está bien dejar ir, soltar,
aunque se incendie el hogar.
El vacío siempre queda
con el recuerdo en pena.
Negro sobre el verde
vive a través de mis ojos,
guía a mi cuerpo despierto
y vuelve cada vez que duermo.
Hace frío en el caluroso verano;
no importa traer paraguas:
hay barro en los zapatos
y gotas caen por un rostro.
Trato de restaurar un patrón
y de construir el desastre.
Gritos de culpa me invaden
y un suspiro puede callarlos.
Suelta la soga del cuello,
sujeta la silla del suelo,
deja escapar al cuervo
y al cielo amanecer de nuevo.
Que las flores vuelen lejos
y no se pudran del consuelo.
Que el circo se mantenga abierto
y no se apaguen los sueños.
no puedo detener el presente,
no puedo cambiar lo inerte,
no puedo engañar a mi mente.
Está bien dejar ir, soltar,
aunque se incendie el hogar.
El vacío siempre queda
con el recuerdo en pena.
Negro sobre el verde
vive a través de mis ojos,
guía a mi cuerpo despierto
y vuelve cada vez que duermo.
Hace frío en el caluroso verano;
no importa traer paraguas:
hay barro en los zapatos
y gotas caen por un rostro.
Trato de restaurar un patrón
y de construir el desastre.
Gritos de culpa me invaden
y un suspiro puede callarlos.
Suelta la soga del cuello,
sujeta la silla del suelo,
deja escapar al cuervo
y al cielo amanecer de nuevo.
Que las flores vuelen lejos
y no se pudran del consuelo.
Que el circo se mantenga abierto
y no se apaguen los sueños.