Luis Felipe Ortiz
Poeta recién llegado
No tengo alas,
ni aureola,
ni pezuñas de bestia,
ni tridente.
No soy santo,
no soy demonio;
sólo soy otro más
entre la gente.
No tengo nada
y lo tengo todo;
nada de diamantes,
ni fama,
ni sirvientes.
No pido nada
y lo quiero todo;
todas las palabras,
toda la calma,
toda la alegría,
toda la esperanza
y el amor para siempre.