GUSTAPOESIA
Poeta recién llegado
Despierto y dispuesto como cada día,
transeúnte del sendero de la vida,
despereza adentrándose en el camino,
algo ha cambiado, el cuerpo lo delata con su estremecimiento,
alarmante visión de un camino difuminado,
cubierto e impregnado de densa niebla,
cual humo corrompido de bar de alterne.
El instinto invita a detener el caminar ,
inevitable giro para contemplar el sendero ya vivido,
ineludible desconcierto al sentirse rodeado de la niebla,
es "El Vacío", destructor de antaña nitidez y color,
acompañantes inseparables en la antigua travesía.
El mundo exige continuar caminando,
aún yendo por una senda irreconocible e irreal,
senda que muestra rostros sin cuerpo,
rostros difuminados que acechan al caminante,
imágenes y recuerdos vividos
contemplado tras un cristal de humo,
desde una perspectiva diferente.
Manos sin rostro se aferran a la palma del caminante,
pavor de girar la cabeza y descubrir al acompañante silencioso,
los dedos se logran desasir del nudo generado por esas manos sin rostro,
y aparece nuevamente la soledad, "El Vacío", el desasosiego.
Impera disipar la niebla, marcar el destino,
buscar a los auténticos compañeros de camino,
un simple haz de luz emitido por diminuta linterna,
sería capaz de volver a encontrar el sentido.
transeúnte del sendero de la vida,
despereza adentrándose en el camino,
algo ha cambiado, el cuerpo lo delata con su estremecimiento,
alarmante visión de un camino difuminado,
cubierto e impregnado de densa niebla,
cual humo corrompido de bar de alterne.
El instinto invita a detener el caminar ,
inevitable giro para contemplar el sendero ya vivido,
ineludible desconcierto al sentirse rodeado de la niebla,
es "El Vacío", destructor de antaña nitidez y color,
acompañantes inseparables en la antigua travesía.
El mundo exige continuar caminando,
aún yendo por una senda irreconocible e irreal,
senda que muestra rostros sin cuerpo,
rostros difuminados que acechan al caminante,
imágenes y recuerdos vividos
contemplado tras un cristal de humo,
desde una perspectiva diferente.
Manos sin rostro se aferran a la palma del caminante,
pavor de girar la cabeza y descubrir al acompañante silencioso,
los dedos se logran desasir del nudo generado por esas manos sin rostro,
y aparece nuevamente la soledad, "El Vacío", el desasosiego.
Impera disipar la niebla, marcar el destino,
buscar a los auténticos compañeros de camino,
un simple haz de luz emitido por diminuta linterna,
sería capaz de volver a encontrar el sentido.
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