Nirvana

Las princesas pertecen a Disney
y encerradas entre las paredes mágicas de algún castillo.
Los dulces pertenecen a una caja de san Valentín.
Los besos pertenecen a un par de amantes despidiéndose,
antes que el protagonista despierte.
Las canciones de amor a los corazones rotos y guitarras desafinadas.

Nirvana sigue sonando de fondo y tu exhalas otra risa que se cola entre mi espalda.
El piso sigue frío y la ventana ondeando una tarde de febrero.
El lugar se pudre y comienza a llenarme la nariz de peste,
tus manos siguen pegadas a mi piel sudorosa y eso me da arcadas.
Pero cuán dulce es el amargo placer.

Marcamos cruces en nuestros cuerpos y desechamos corazones como papeles de caramelos.
Sigo mirando al techo, esperando que tu arma siga con balas.
Miras a la nada pero no sonríes,
comienzo a sospechar que las alas en tu espalda comenzaron a pesarte
y por eso ahora solo están cubiertas en pestilentes infecciones.
Que divertido es el abismo cuando lo miras desde arriba.
 
Última edición:
Las princesas pertecen a Disney
y encerradas entre las paredes mágicas de algún castillo.
Los dulces pertenecen a una caja de san Valentín.
Los besos pertenecen a un par de amantes despidiéndose,
antes que el protagonista despierte.
Las canciones de amor a los corazones rotos y guitarras desafinadas.

Nirvana sigue sonando de fondo y tu exhalas otra risa que se ¿cola? entre mi espalda.
El piso sigue frío y la ventana ondeando una tarde de febrero.
El lugar se pudre y comienza a llenarme la nariz de peste,
tus manos siguen pegadas a mi piel sudorosa y eso me da arcadas.
Pero cuan dulce es el amargo placer.

Marcamos cruces en nuestros cuerpos y deshechamos corazones como papeles de caramelos.
Sigo mirando al techo, esperando que tu arma siga con balas.
Miras a la nada pero no sonríes,
comienzo a sospechar que las alas en tu espalda comenzaron a pesarte
y por eso ahora solo estan cubiertas en pestilentes infecciones.
Que divertido es el abismo cuando lo miras desde arriba.

Es muy, pero muy buen poema. Describe un momento con desenfado y sin caer en patetismos discursivos.
Gracias por compartir.
 
Las princesas pertenecen a Disney
y encerradas entre las paredes mágicas de algún castillo.
Los dulces pertenecen a una caja de san Valentín.
Los besos pertenecen a un par de amantes despidiéndose,
antes que el protagonista despierte.
Las canciones de amor a los corazones rotos y guitarras desafinadas.

Nirvana sigue sonando de fondo y tu exhalas otra risa que se cola entre mi espalda.
El piso sigue frío y la ventana ondeando una tarde de febrero.
El lugar se pudre y comienza a llenarme la nariz de peste,
tus manos siguen pegadas a mi piel sudorosa y eso me da arcadas.
Pero cuan dulce es el amargo placer.

Marcamos cruces en nuestros cuerpos y desechamos corazones como papeles de caramelos.
Sigo mirando al techo, esperando que tu arma siga con balas.
Miras a la nada pero no sonríes,
comienzo a sospechar que las alas en tu espalda comenzaron a pesarte
y por eso ahora solo están cubiertas en pestilentes infecciones.
Qué divertido es el abismo cuando lo miras desde arriba.

Apreciada Poeta y Amiga @Nat Guttlein :

Qué buen escrito! Contundente y breve, como un verdadero nirvana. Uno se vuelve casi lo que tanto mira y admira, que sea divertido es el plus. Y si, de alguna forma, encuentro prístina pureza entre tanta dulzura que provoca el amargo placer... Muy grata la lectura de tus líneas Poeta. Enhorabuena! Muchas Gracias por compartir. Recibe mi saludo afectuoso, estrellas brillantes y mis mejores deseos siempre
 
Las princesas pertecen a Disney
y encerradas entre las paredes mágicas de algún castillo.
Los dulces pertenecen a una caja de san Valentín.
Los besos pertenecen a un par de amantes despidiéndose,
antes que el protagonista despierte.
Las canciones de amor a los corazones rotos y guitarras desafinadas.

Nirvana sigue sonando de fondo y tu exhalas otra risa que se cola entre mi espalda.
El piso sigue frío y la ventana ondeando una tarde de febrero.
El lugar se pudre y comienza a llenarme la nariz de peste,
tus manos siguen pegadas a mi piel sudorosa y eso me da arcadas.
Pero cuan dulce es el amargo placer.

Marcamos cruces en nuestros cuerpos y deshechamos corazones como papeles de caramelos.
Sigo mirando al techo, esperando que tu arma siga con balas.
Miras a la nada pero no sonríes,
comienzo a sospechar que las alas en tu espalda comenzaron a pesarte
y por eso ahora solo estan cubiertas en pestilentes infecciones.
Que divertido es el abismo cuando lo miras desde arriba.
Ver perdida la sonrisa en ese abismo que todavia es ansia para
esa amor despedido. un aliento que drena a la vez ternura y
melancolia solapada. bellissimo. saludos amables de luzyabsenta
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba