Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
Entrañas, garras, colmillos,
vendidos entre máscaras,
que las moscas digieren,
con el torbellino proceso,
de cartas menguadas,
con anuncios de agonía...
Detrampados silencios,
verdugos de mortales,
cuando noche es una,
y Luna es bella,
Cordones invisibles,
de mantos celestes,
que confunden la ironía,
con versos dulces...
¿Acaso podrías ser tan idiota?
¡Veo que sí!... ¡Veo que sí!
devorando tus manos,
con las creces de tu ingenua soledad,
que se viste de gala,
para llamarte una vez más...
¡Imbecil!
¡Da la cara!
que os partiré el cuello,
siendo más un suplicio,
que un favor que te haré,
cuando tu cabeza este en la pica....
Admirar el paisaje,
perdido en la llanura,
con los dientes de león,
adversos y dispersos,
que el mar no cesa,
que la lluvia sigue,
Entre torrentes pasionales,
que vivo entre sus piernas,
con sus pechos en mis manos,
deleitándome entrando en su sexo,
amándola y deseándola...
Que el olvido promiscuo de mis actos,
ame más a mis amantes,
porque nada se compara,
con la piel en la que derramo,
mi tibio semen.... mis gemidos,
Con el ronquido de Zeus,
que pregona mi cólera,
hablando solo entre dientes,
con augusta cobardía,
mientras paseo seguro,
por los Campos Elíseos...
Que se vierta en una copa,
el vino y el odio,
que beberé sin preocuparme,
de tantos advenedizos,
deseando mi muerte,
alargando mi gloria...
Inmortal... idiotas... Inmortal,
¿Acaso no reconocéis la palabra?
¿su ceguera es tal como su falta de vida?
¡Insultando a su verdugo!
que más es cómico saber,
que nada es lo que es,
solo yo que soy lo que soy...
Mirad mis alas....
pero jamás volarás con ellas,
porque solo eres...
¡Patética insolente!
Desmembrada en las cenizas,
con el epitafio de los cerdos,
con lo mancillada de las putas,
y aún así... orgullosa oruga...
miserable ratonera...
Vive... muere...
¿A quién le importa?
no a mí....
L.V.
vendidos entre máscaras,
que las moscas digieren,
con el torbellino proceso,
de cartas menguadas,
con anuncios de agonía...
Detrampados silencios,
verdugos de mortales,
cuando noche es una,
y Luna es bella,
Cordones invisibles,
de mantos celestes,
que confunden la ironía,
con versos dulces...
¿Acaso podrías ser tan idiota?
¡Veo que sí!... ¡Veo que sí!
devorando tus manos,
con las creces de tu ingenua soledad,
que se viste de gala,
para llamarte una vez más...
¡Imbecil!
¡Da la cara!
que os partiré el cuello,
siendo más un suplicio,
que un favor que te haré,
cuando tu cabeza este en la pica....
Admirar el paisaje,
perdido en la llanura,
con los dientes de león,
adversos y dispersos,
que el mar no cesa,
que la lluvia sigue,
Entre torrentes pasionales,
que vivo entre sus piernas,
con sus pechos en mis manos,
deleitándome entrando en su sexo,
amándola y deseándola...
Que el olvido promiscuo de mis actos,
ame más a mis amantes,
porque nada se compara,
con la piel en la que derramo,
mi tibio semen.... mis gemidos,
Con el ronquido de Zeus,
que pregona mi cólera,
hablando solo entre dientes,
con augusta cobardía,
mientras paseo seguro,
por los Campos Elíseos...
Que se vierta en una copa,
el vino y el odio,
que beberé sin preocuparme,
de tantos advenedizos,
deseando mi muerte,
alargando mi gloria...
Inmortal... idiotas... Inmortal,
¿Acaso no reconocéis la palabra?
¿su ceguera es tal como su falta de vida?
¡Insultando a su verdugo!
que más es cómico saber,
que nada es lo que es,
solo yo que soy lo que soy...
Mirad mis alas....
pero jamás volarás con ellas,
porque solo eres...
¡Patética insolente!
Desmembrada en las cenizas,
con el epitafio de los cerdos,
con lo mancillada de las putas,
y aún así... orgullosa oruga...
miserable ratonera...
Vive... muere...
¿A quién le importa?
no a mí....
L.V.