La luz se vuelve opaca.
El ojo ya no capta,
cansado de mirar,
de los colores su cenit.
La oruga no escapará
de su delicado capullo;
no habrá mariposa
que sus alas despliegue.
El sol es el mismo;
el aire causa escalofríos;
el mundo sigue girando,
pero su ritmo es desigual,
carece de equilibrio.
El invierno se ha infiltrado;
se resiste a partir
y no se producirá el deshielo,
como bella durmiente sin beso
que de su pesadilla despierte,
en pegajosos hilos atada,
su boca sellada
por una apretada mordaza.
¿Quién podrá despertar
si la araña afuera aguarda?
Esa araña con nombre:
la sociedad que come
los sueños del hombre.
El ojo ya no capta,
cansado de mirar,
de los colores su cenit.
La oruga no escapará
de su delicado capullo;
no habrá mariposa
que sus alas despliegue.
El sol es el mismo;
el aire causa escalofríos;
el mundo sigue girando,
pero su ritmo es desigual,
carece de equilibrio.
El invierno se ha infiltrado;
se resiste a partir
y no se producirá el deshielo,
como bella durmiente sin beso
que de su pesadilla despierte,
en pegajosos hilos atada,
su boca sellada
por una apretada mordaza.
¿Quién podrá despertar
si la araña afuera aguarda?
Esa araña con nombre:
la sociedad que come
los sueños del hombre.