Allan
Poeta recién llegado
Somos la hoja del árbol que un día cayó
y voló entre los cuchillos del viento.
Somos la piedra que un día rodó
por la colina del volcán del recuerdo.
y voló entre los cuchillos del viento.
Somos la piedra que un día rodó
por la colina del volcán del recuerdo.
Somos seres que quizás tenemos alguna razón,
cuando a veces luchamos y perdemos.
Somos sangre salida del corazón
que cae a gotas hasta que nos desangremos.
cuando a veces luchamos y perdemos.
Somos sangre salida del corazón
que cae a gotas hasta que nos desangremos.
A veces no parecemos dueños de nuestra vida,
tan poco sentida que a veces duerme,
de una tristeza que ya no es compartida,
y es guardada en una herida que duele.
tan poco sentida que a veces duerme,
de una tristeza que ya no es compartida,
y es guardada en una herida que duele.
A nuestros insignificantes sueños,
los anhelan las ramas secas y podridas,
de la corteza de un árbol sin deseos
para ser arrastrados por savias homicidas.
los anhelan las ramas secas y podridas,
de la corteza de un árbol sin deseos
para ser arrastrados por savias homicidas.
De la tierra somos como las estrellas del firmamento
y nuestra existencia no es más que un silencio
donde todo se termina con la muerte o el sufrimiento
para llegar al fin a una redención y remedio.
y nuestra existencia no es más que un silencio
donde todo se termina con la muerte o el sufrimiento
para llegar al fin a una redención y remedio.