El rolo
Dueño y prisionero de su propia soledad
De nuevo el segundo puesto,
perdí en esta carrera por tu amor
pues ahora tendré que reprimirme
y dejar todo en el olvido.
De ser mi sueño anhelado
y ser aquella que ocupó mi mente,
pero ahora todo será olvidado
mientras agonizo lentamente.
No debí imaginar que eras perfecta
aunque mis ojos tentaron contra mi,
no debí pensar que serias mi amada
pero fue el corazón quien me puso la venda a mi.
Fuiste cual sueño desaparece al despertar,
tan corto como un rayo dejando su feroz huella,
igual que el sol perdiendo la batalla tras la montaña,
o en aquel cielo estrellado testigo de la hermosa estrella fugaz.
Seré el victimario mi corazón muerto,
se acabarán los sentimientos no correspondidos
y mi mente vivirá en un completo encierro,
pues por desgracia no seremos siquiera conocidos.