carlos lopez dzur
Poeta que considera el portal su segunda casa
No subirá a la barca de gloria ninguno / ninguna
cuyos tratos hayan sido con las viejas cochinas
las Gracae, traidoras, obstruyentes
del Sendero de Dicha / porque el misterio
que me da la Muerte es el evangelio del Reposo.
Tú poco has presenciado todavía.
Poco tienes aún para comunicar al mundo.
¿Tú... qué añadirás al canto de mi sociología
si no te muestro realmente lo que ha sido
y lo que viven los hijos de la muerte?
Hoy quiero probarte los sentidos
y que despierten bien, vívidamente,
donde yo te envío, pues en el aire nauseabundo
es que navegan estos atrasados entes
de la bullanguería, el karma sucio de los mentirosos,
el escándalo vil de noveleros y Don Nadie.
Del libro «Yo soy la muerte» (2007)
cuyos tratos hayan sido con las viejas cochinas
las Gracae, traidoras, obstruyentes
del Sendero de Dicha / porque el misterio
que me da la Muerte es el evangelio del Reposo.
Tú poco has presenciado todavía.
Poco tienes aún para comunicar al mundo.
¿Tú... qué añadirás al canto de mi sociología
si no te muestro realmente lo que ha sido
y lo que viven los hijos de la muerte?
Hoy quiero probarte los sentidos
y que despierten bien, vívidamente,
donde yo te envío, pues en el aire nauseabundo
es que navegan estos atrasados entes
de la bullanguería, el karma sucio de los mentirosos,
el escándalo vil de noveleros y Don Nadie.
Del libro «Yo soy la muerte» (2007)