Jonatan Segen
Poeta recién llegado
Alguna vez,
aunque sea tan solo una,
¿Alguien creyó mis mentiras?
Acaso la señora que junto a la puerta
olía mi dinero y me imploraba ayuda,
o lo hizo María quien me preguntaba
si juntos por siempre era solo un juego,
o quizá Daniela a quien despedí
sabiendo que, por mí, nunca acabaría.
¿Se puede realmente mentir?
¿O ves en mis ojos que hay algo de duda
cuando digo calma?
¿O cumple mi alma todos sus antojos
y va por la vida sin pagar sus penas,
pintando un paisaje en acuarela
sobre la ventana llorando con locura?
Y aún me miento, mucho más ahora
cuando juro al cielo que seré sincero,
pues no hay mentira que bajo su manto
no esconda el deseo de alcanzar el cielo,
sin soltar el suelo,
sin correr el riesgo de saltar sin miedo,
a la nada, a la luna, al vacío.
aunque sea tan solo una,
¿Alguien creyó mis mentiras?
Acaso la señora que junto a la puerta
olía mi dinero y me imploraba ayuda,
o lo hizo María quien me preguntaba
si juntos por siempre era solo un juego,
o quizá Daniela a quien despedí
sabiendo que, por mí, nunca acabaría.
¿Se puede realmente mentir?
¿O ves en mis ojos que hay algo de duda
cuando digo calma?
¿O cumple mi alma todos sus antojos
y va por la vida sin pagar sus penas,
pintando un paisaje en acuarela
sobre la ventana llorando con locura?
Y aún me miento, mucho más ahora
cuando juro al cielo que seré sincero,
pues no hay mentira que bajo su manto
no esconda el deseo de alcanzar el cielo,
sin soltar el suelo,
sin correr el riesgo de saltar sin miedo,
a la nada, a la luna, al vacío.