hugoescritor
Poeta que considera el portal su segunda casa
Como se apagan las luces
en una ciudad dormida,
va cayendo así la noche
sobre el resto de mi vida.
Primero fueron los sueños,
los que traía de niño,
que se fueron arrugando
perdiendo así sus brillos.
Como un castillo de naipes
que se derrumba algún día,
sucumbieron mis esperanzas
y también las utopías.
Luego fueron los recuerdos
los dolorosos,
los bellos,
que se fueron desgastando
como un libro muy usado...
A pesar de todo esto,
allí donde mora mi hombría,
brilla aún la llama roja,
la que alumbra mi rebeldía.
Por eso, a todos quienes
hubiese un día conocido
quiero dejarles un mensaje:
¡Nunca me daré por vencido!
en una ciudad dormida,
va cayendo así la noche
sobre el resto de mi vida.
Primero fueron los sueños,
los que traía de niño,
que se fueron arrugando
perdiendo así sus brillos.
Como un castillo de naipes
que se derrumba algún día,
sucumbieron mis esperanzas
y también las utopías.
Luego fueron los recuerdos
los dolorosos,
los bellos,
que se fueron desgastando
como un libro muy usado...
A pesar de todo esto,
allí donde mora mi hombría,
brilla aún la llama roja,
la que alumbra mi rebeldía.
Por eso, a todos quienes
hubiese un día conocido
quiero dejarles un mensaje:
¡Nunca me daré por vencido!