PallasAtenea
Poeta recién llegado
Sueño, no vengas más.
No me busques para sumergirme en tu ficticia calma.
No me aceleres las horas del amanecer.
En vela, la noche se me hace larga
y me aleja de la tormentosa realidad de cada día.
Me duermo con mis pensamientos caóticos, desesperados
y no me dejas olvidarlos porque pasas tan rápido que,
a propósito, abres mis ojos inmediatamente.
Déjame descansar despierta; es más gratificante el agotador insomnio
que la frustrante rutina.
Sueño, no me engañes con recrear en mi mente lugares inexistentes, con reencontrame con quienes ya no están presentes.
Solo el día de mi muerte te pediré que cierres mis párpados
y me lleves eternamente a un mundo que yo crearé.
No me busques para sumergirme en tu ficticia calma.
No me aceleres las horas del amanecer.
En vela, la noche se me hace larga
y me aleja de la tormentosa realidad de cada día.
Me duermo con mis pensamientos caóticos, desesperados
y no me dejas olvidarlos porque pasas tan rápido que,
a propósito, abres mis ojos inmediatamente.
Déjame descansar despierta; es más gratificante el agotador insomnio
que la frustrante rutina.
Sueño, no me engañes con recrear en mi mente lugares inexistentes, con reencontrame con quienes ya no están presentes.
Solo el día de mi muerte te pediré que cierres mis párpados
y me lleves eternamente a un mundo que yo crearé.