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No recuerdo tu nombre

licprof

Poeta fiel al portal
còmo era el nombre de la bella a quien conocì un sàbado a la noche
en la clase de baile de pocho pizarro en el centro de almaceneros, moreno y entre rìos
que estudiaba letras clàsicas en tanto que yo estudiaba modernas en puàn,
modernas y extranjeras, màs exactamente, habìa escrito una novela, le habìa servido como experiencia, la invitè al cumpleaños de rickie schmidt, viajamos hasta allì: era un pub, habìa un primer piso desde donde miràbamos el salòn en picada panoràmica:
era joven y hermosa, el baile estaba en su mejor momento, en su apogeo, yo tenìa cuidado
con la baranda del primer piso:

un compañero mìo habìa fallecido, pocos años antes
apoyado a una baranda similar, en un boliche, un sàbado a la noche, fuimos al hospital
pero no pudimos verlo, nunca pudimos despedirnos, se llamaba martinez, formaba parte de
una barra de amigos que solìan andar juntos en bicicleta por las calles de la ciudad,
paraban en parque rivadavia, allì jugaban al fùtbol, una vez lo vi en un banco de la plaza
con su novia ariadna, yo caminaba por allì, me miraron desde el banco, se besaban, se
abrazaban, ahora estaba muerto, muerto para siempre, arrojaban piedras mientras yo corrìa, arrojaban piedras, a la salida de la escuela, era de noche en villa diamante, lanùs
estaba con una profe, còmo se llamaba esa profe, pero eso fue muchos años despuès

de ahì en palermo, nos fuimos en bondi hasta constituciòn, muy cerca de la estaciòn, allì
comimos la chorreante pizza de muzzarella con faina, cerveza espumante, la acompañè a su casa en barracas, nos besamos, ella dijo, a modo de despedida: sè feliz ... ya madrugaba, caminè un poco hasta avenida caseros allì tomè el 65 hasta casa, ya clareaba, ya venìa el alba, como si fuera un cuento de borges

lo siguiente fue en el salòn de baile gricel, domingo a la noche, yo estaba sentado en una mesa con lorena, tomando algo, ella se acercò y me sacò a bailar, bailamos, a lorena no le gustò nada eso

lorena la contadora pùblica nacional con la que ìbamos los domingos a la tarde
a bailar tango y cumbia antigua the wawancò al salòn de belgrano y quintino bocayuva
comìamos sanguches de miga de jamòn y queso y tomàbamos agua mineral con gas
bailàbamos y charlàbamos: yo sentìa que ella me estaba usando para bailar, siempre
estaban esos delirios paranoides bordeando mi cabeza, yo pagaba todo y cuando nos encamamos (me encanta esta palabra) fue un total fracaso: no habìa amor, solo sexo,
era la primera vez, estàbamos en su casa, la cosa no funcionò, estaba todo oscuro,
no veìa nada, algo fallaba, me hablaba de otros tipos, ìbamos de fracaso en fracaso,
las relaciones no funcionaban: èramos solteros empedernidos, empecinados sibaritas,
solterones que inspiraban desconfianza por falta de matrimonio, de divorcios y de hijos

la solterìa parecìa un delito: otra vez la vi en la glorieta de barrancas de belgrano, una glorieta circular: allì estaba ella y otras conocidas o incluso ex, era la època en que iba a bailar y contaba ex en el salòn y siempre habìa un par: todos estàbamos ajados,
nos miràbamos con una mezcla de lamento y repugnancia, como si el paso del tiempo
nos sorprendiera ingratamente, poderosamente la atenciòn llamaba, ella se iba,
tenìa un perro que luchaba con otros canes, furiosamente: no se los podìa separar, se
mordìan furiosamente, rabiosamente se aullaban y miraban, mientras los bailarines
seguìan bailando, con rojos ojos se miraban

la pendeja me dijo sacate los anteojos, me los saquè: intentè bailar con ella pero era inùtil: nunca aprenderìa el gotàn, quizàs en el fondo no le gustaba, allì estaba ella con otros, yo tenìa un saco azul, un bleiser, estàbamos en regine hoy el beso, a ella le gustaba el
bleiser azul, era de noche, caminàbamos por las calles de barracas, ella mirò la luna llena
dijo que era hermosa y comprendì que estaba muerta conmigo, congomi

y en efecto, poco despuès estàbamos en su derpa, abrazados y desnudos, durmiendo o
haciendo el amor, besàndonos con los ojos cerrados o abiertos, parpadeando, las estrellas
titilando, en cuclillas, en una especie de sesiòn fotogràfica

habìa una reuniòn, solo queda una foto de eso
en la que estoy delgado, alto y con el pelo largo
piero me decìan por los rulos
o kafka: esto ùltimo no sè por què
quizàs por la tristeza en los ojos, mera miopìa
detràs de los anteojos

veìa todo nublado, borroso, como si siempre estuviera
sumergido en la pileta con cloro y abriera los ojos bajo el agua turbia y salada
la pileta del antiguo gasòmetro club san lorenzo de almagro en avenida la plata
dècada del 70 y 80
o la pileta del club river plate
o la de parque chacabuco
o la del club italiano
o la pileta de la salada
con mi abuela paterna àngela cabrera
quien me criò hasta los 11 años
o muchas otras

nadar en la nada y bajo la noche
me dejo llevar la mùsica te lleva
me dejo llevar a no sè donde
hacia no sè donde

còmo era tu nombre?
nunca te lo dije, respondiò
mientras vendìa cafè en la feria de libros




 
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