Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Esta ventana a mi espalda se ha vuelto dolorosa,
la tarde cae, y tú... no estás conmigo... ¿lo estarás de nuevo?
La noche que pasó se volvió silencio eterno,
se volvió búsqueda de palabras, ansiedad de perdón inmenso.
Esta desazón por buscar de nuevo tu tierna frase escrita,
acaba con la triste calma que a gotas me procuro y me entrellevo.
¿Cómo decir lo que ya no dije antes? ¿Cómo acabar con esta herida suave?
La tarde llega lenta... y tú no estás conmigo... ¿lo estarás de nuevo?
Te amo, y eso... queda claro, te amo con la pasión de mi tristeza,
te amo, con el amor que te mereces, con esta candidez de mi amargura.
No te vayas de mí... te lo suplico. No me dejes aquí en este espacio solo,
no abandones al pobre romántico que espera.
¿Qué hacer para lavar esta explicación tardía?
¿Qué recorrer entre estas teclas amigas para decirte amo?
¿Cómo gritar una y otra vez lo que te necesito?
¿Cómo entender que no te podré ver y no estarás conmigo?
El crepúsculo se acerca... puedo escuchar sus pasos,
y esta brisa... esta brisa que trae tu nombre y tu figura inmensa.
Y yo esperando que estés bajo mi cielo, que mires mis estrellas...
y que entonces me digas que me amas, que no te irás de mí.
Y te amo siempre desde el confort interno de esa tu maleta,
¿tendrás mi nombre en ti? ¿Recordarás mi voz?
La tarde se termina, y no estás a mi lado... ¿lo estarás de nuevo?
Recuerda que te amo... aunque me dejes solo... de nuevo.
la tarde cae, y tú... no estás conmigo... ¿lo estarás de nuevo?
La noche que pasó se volvió silencio eterno,
se volvió búsqueda de palabras, ansiedad de perdón inmenso.
Esta desazón por buscar de nuevo tu tierna frase escrita,
acaba con la triste calma que a gotas me procuro y me entrellevo.
¿Cómo decir lo que ya no dije antes? ¿Cómo acabar con esta herida suave?
La tarde llega lenta... y tú no estás conmigo... ¿lo estarás de nuevo?
Te amo, y eso... queda claro, te amo con la pasión de mi tristeza,
te amo, con el amor que te mereces, con esta candidez de mi amargura.
No te vayas de mí... te lo suplico. No me dejes aquí en este espacio solo,
no abandones al pobre romántico que espera.
¿Qué hacer para lavar esta explicación tardía?
¿Qué recorrer entre estas teclas amigas para decirte amo?
¿Cómo gritar una y otra vez lo que te necesito?
¿Cómo entender que no te podré ver y no estarás conmigo?
El crepúsculo se acerca... puedo escuchar sus pasos,
y esta brisa... esta brisa que trae tu nombre y tu figura inmensa.
Y yo esperando que estés bajo mi cielo, que mires mis estrellas...
y que entonces me digas que me amas, que no te irás de mí.
Y te amo siempre desde el confort interno de esa tu maleta,
¿tendrás mi nombre en ti? ¿Recordarás mi voz?
La tarde se termina, y no estás a mi lado... ¿lo estarás de nuevo?
Recuerda que te amo... aunque me dejes solo... de nuevo.